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LA INDIGNACIÓN DE JUAN

miércoles, 6 de diciembre de 2017

CUSTODIA COMPARTIDA



30 de noviembre de 2017.


Juan te prometí que lo conseguiríamos a pesar de las difamaciones y artimañas en las que nos han envuelto durante todos estos años. Ha sido una verdadera novela de ciencia ficción y tú y yo hemos sido sus protagonistas no los villanos. Han intentado jugar con nosotros, a veces lo consiguieron y a veces no. Ni tú ni yo tuvimos la culpa de estar separados pero ya se acabó, a partir de hoy estaremos juntos como todos los padres deben estar con sus hijos, protegiéndoles, enseñándoles, educándoles... Como una familia normal.

Encontramos un buen capitán que supo mantener el rumbo de este barco casi hundido hace dos años y medio, pero en esta tempestad, tú y yo hemos mantenido juntos el mástil en alto y por más que sople el viento permanecerá siempre intacto. Hemos pasado momentos muy difíciles que sólo tú y yo sabemos, lo cual demuestra lo fuertes que somos y lo unidos que siempre hemos estado. 

Ahora toca agradecer a la justicia y a los Magistrados que han tomado cartas en este asunto que nos hayan devuelto la libertad para estar juntos, para ser padre e hijo, para poder pasear juntos de la mano con la cabeza alta, por haber protegido tu derecho a estar con tu familia libremente porque no es ningún delito querer a tu familia paterna, porque no es ningún delito querer a tu padre, por haber protegido algo tan valioso como tus sentimientos y tu derecho a crecer como un niño feliz y valiente.



Audiencia Provincial. 

"Este Tribunal compuesto por los Señores Magistrados que se expresan al margen, ha pronunciado en el NOMBRE DEL REY la siguiente sentencia: 
...Acordar en segunda instancia el sistema de custodia compartida sobre el menor hijo común de los litigantes. (Acordada y dictada por primera vez en el Juzgado de Primera instancia el 13 de marzo de 2017 y sobre la que la madre de Juan interpuso recurso de apelación impugnando así dicha sentencia).

...No es una medida excepcional sino que al contrario, debe considerarse como normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho de los menores a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis…

...Exige sin duda un compromiso mayor y una colaboración de sus progenitores tendente a que este tipo de situaciones se resuelvan en un marco de normalidad familiar que saque de la rutina una relación simplemente protocolaria del padre no custodio con su hijo que, sin una expresa colaboración del otro progenitor, termine por desincentivarla...
(Aspecto que me preocupa ya que nunca he tenido colaboración por parte de la madre de Juan, sino todo lo contrario).

...Lo que se pretende es aproximar este régimen al modelo de convivencia existente antes de la ruptura matrimonial y garantizar al tiempo a sus padres la posibilidad de seguir ejerciendo los derechos y obligaciones inherentes a la potestad o responsabilidad parental y de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de sus hijos, lo que parece también lo más beneficioso para ellos.

..El no rechazo del menor
que manifestó, en la exploración realizada a presencia judicial, que cuando se encontraba con su padre estaba a gusto con él, habiendo de convenirse, en el presente caso, un mayor tiempo de permanencia en compañía de su padre no redundará sino en un mayor beneficio del hijo en cuanto que se contribuya a su formación integral.

Desestimando el recurso de apelación interpuesto por la representación de la madre de Juan 

DEBEMOS CONFIRMAR Y CONFIRMAMOS DICHA SENTENCIA DE CUSTODIA COMPARTIDA.

ASÍ, POR ÉSTA NUESTRA SENTENCIA, LO PRONUNCIAMOS, MANDAMOS Y FIRMAMOS.


Cerramos con esta sentencia en segunda instancia (ambas a nuestro favor) un doloroso ciclo, conscientes ambos de que el proceso del cambio no nos lo pondrán fácil. Pero Juan, ahora sí lucharemos mano a mano. ¡¡POR TI, MI CAMPEÓN!!


martes, 19 de septiembre de 2017

LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI CASA


Sábado 16 de septiembre de 2017. 08:00 am

La luz entra por la ventana y suena el despertador. Hace rato que estoy despierto pero no quiero abrir los ojos. Me cuesta empezar el fin de semana a pesar de que hoy debo recoger a Juan en la puerta del portal de la casa de su madre. Se me cae la moral al suelo cada vez que pienso que hoy se repetirán de nuevo todas las esas escenas bochornosas delante de Juan. Ella bajará tarde, no menos de 10 minutos, y se le habrá olvidado un libro, la agenda del cole o cualquier otra cosa por la que deba retrasar nuestra marcha. Y Juan… No tengo ni idea de cómo actuará Juan. Hoy es el primer fin de semana que pasará conmigo después de su huida de mi casa durante las vacaciones. Normalmente baja muy contento y con muchas ganas. Hoy no tengo la menor idea de cómo actuará. Y peor, de cómo actuaré yo.

Llego puntual a la puerta, como siempre. Y por supuesto, se cumplen mis conjeturas y baja tarde, además se le olvida casualmente el DNI de Juan que le he pedido por favor, ya que no me siento tranquilo viajando con Juan sin un papel que acredite que soy su padre (ella se llevó todo tras nuestro divorcio) y además, porque legalmente es su obligación. Este año no lucharé por la agenda del cole, tendré que luchar por su DNI, lo veo venir. Ella vuelve a subir a regañadientes en busca del DNI y finalmente nos vamos.

Juan está nervioso y serio. Me pregunta dónde está mi pareja. Esta vez no ha querido ni acompañarme y Juan sabe que nos ha hecho daño. Está preocupado. Ella nos espera en casa.

Mi pareja y yo nos sentimos muy raros. Después de aquel traumático día en el que Juan se fue de casa, no sabemos cómo actuar. Juan es un niño y no tiene culpa de nada de lo que está pasando. Es una víctima de toda esta guerra. Es el objeto que su madre utiliza para agredirme. Preferiría mil puñaladas en el pecho a que Juan fuera tan manipulado como lo está siendo por su madre y su familia. Pero lo cierto es que no podemos olvidar todo lo que pasó, todas las palabras que Juan nos dijo, su mirada y su actitud. Tenemos que hacer mucho esfuerzo para olvidar todo lo que ha pasado. Y lo conseguiremos.

Comenzamos el fin de semana y vamos a ver a mis padres. Hace mucho tiempo que no ven a Juan, no han tenido ocasión con todo lo que ha pasado. Y de regreso a casa, intento explicarle que después de lo sucedido es necesario establecer unas normas de convivencia. No se me ha ocurrido nada mejor para tratar de normalizar las cosas, para tratar de que Juan aprenda que las cosas que hace y dice tienen muchas consecuencias (tras la huida de Juan, su madre a interpuesto un escrito en el juzgado que lleva nuestro caso de custodia compartida para alegar que este verano Juan se ha ido de mi lado porque no me quiere y ha insistido nuevamente en que he trasladado mi centro de trabajo a otra provincia, por lo que no es conveniente que compartamos la custodia de nuestro hijo).

Fuente: www.tratosdeldesvan.blogspot.com

NORMAS DE LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI CASA:
  1. Se hacen las cosas que Juan y papá quieren, no las cosas que mamá nos diga. Estoy cansado de que cada vez que está conmigo nos organice el fin de semana. Que si salvamento….Que si fútbol en el cole...Que si cumpleaños de sus primos...Esto se acabó, nuestro fin de semana es nuestro y no de ella. 
  2. No debemos hablar de mamá ni de las cosas super chulas que haces con mamá y su familia. Mi obsesión no es que olvide a su madre, sino que se acuerde de las cosas que hacemos Juan y yo, que disfrute del momento de estar conmigo y su otra familia y que cuando esté en casa con su madre disfrute de ella pero que al menos se acuerde de mi también.
  3. No se trae el móvil a casa de papá. Durante nuestro primer periodo de vacaciones sucedieron dos cosas que evidentemente han pasado factura. Una, descubrí una conversación entre Juan y su madre….No sé que decir….”Mi amor, si me echas de menos rezas y yo estoy contigo….Mi amor seguro que también te lo pasa bien ahí...Mi amor te amo, te quiero...Mi amor te echo de menos y quiero que siempre estemos juntos...” Todas estas frases fueron escritas por la madre de Juan. Más que una conversación entre madre e hijo parecía una conversación de enamorados. Es algo espeluznante. Y dos, tuvimos la mala suerte de que Juan perdió su teléfono móvil cuando regresábamos en tren. El teléfono era propiedad de su tía y al no aparecer me amenazó con llamar a la policía. Así que por estos dos motivos el móvil se queda con su madre, no quiero más problemas. Ya le demostré el día que quiso salir corriendo que las puertas de mi casa están abiertas y que el teléfono está disponible para cuando él quiera llamar a su madre.
  4. No se miente. Este año me está volviendo loco. Por un lado sé que sigue durmiendo con su madre además de que él me lo ha confesado en varias ocasiones. Pero otras dice que no. Se contradice en cosas, en situaciones, en acciones para evitar que su madre quede como culpable de algunas cosas. Por eso, si no hablamos de ella, ya no tiene que mentir.
  5. Se estudia todos los días y el fin de semana tratamos de reducir el volumen de deberes. Desde que nos divorciamos nos pasamos los fines de semana Juan y yo haciendo deberes, porque según Juan, los viernes va de cañas con su madre y no tiene tiempo.
  6. Nos acordamos de traer todas las cosas necesarias del cole, agenda, libros, DNI y tarjeta sanitaria y solo traemos las cosas que Juan quiere traer. Después de la 1ª Comunión de Juan y de todo el espectáculo que lió su madre en los meses previos, se le ocurre la genial idea de obligarme a coger unos recordatorios para mí y para mi familia. Y por si fuera poco, acosa telefónicamente a mis padres y hermano para saber si Juan les ha entregado el recordatorio. Obviamente mi familia intenta no contestar el teléfono. Esto ya es el colmo. La hipocresía de esta persona es enfermiza. ¿¿¿Me odia pero me ama??? Así que si Juan quiere traer algo perfecto, pero que sea una decisión de Juan y no su madre.
  7. Si Juan quiere llamarme por teléfono a mi o a mi familia  cuando está con su madre, lo hará sólo por el teléfono de Juan, lo hará cuando Juan quiera y no cuando lo diga su madre y lo hará en privado. El hecho es que las pocas veces que Juan me llama por teléfono lo hace siempre instruido por su madre, que está detrás de él dictándole las palabras que tiene que decirme. Es mala disimulando. Y además le utiliza para decirme cosas que me hacen daño. Le utiliza para hacer daño a su abuela para decirle “feliz cumpleaños abuela, que sepas que no voy a ir a verte. Está enferma esta mujer.

El resto de fin de semana transcurrió lento. Tanto Juan como yo estábamos muy nerviosos. Él intenta hacer como que no ha pasado nada y se muestra igual de complaciente que siempre, lo cual me preocupa y me enfada, porque él no tiene que agradar a nadie. No quiero que se haga una persona complaciente. Me gustaría que se convirtiera en una persona valiente y que decidiera por sí mismo lo que le gusta o lo que le disgusta. Que fuera autónomo para decidir cosas que cualquier niño de su edad es capaz de decidir.

sábado, 5 de agosto de 2017

DOS CORAZONES ROTOS EN AGOSTO

Tras las vacaciones de Navidad escribí “Corazones Rotos por Navidad” en el que describía cómo Juan me decía llorando que quería pasar más tiempo conmigo. Una escena totalmente dramática igual que otras tantas que se han ido desarrollando en este año. Hoy con el dolor más profundo dentro de mí, no me queda más remedio que escribir “Dos Corazones Rotos en Agosto”, pero esta vez el dolor, por loco que parezca lo ha provocado el mismo Juan a mi pareja y a mí.

Ayer 3 de agosto de 2017, cuando apenas había pasado 1 día de nuestras vacaciones juntos en un pueblecito de la provincia de Barcelona, sin ningún tipo de incidente entre nosotros, sin ningún tipo de discusión, sin nada fuera de lo normal que pudiera desatar esta situación, Juan decidió que quería volver con su madre y romper nuestras vacaciones juntos. Sin más remedio que atender a su petición, le di el teléfono para que llamara a su madre y viniera a buscarle. Y...se fue...Se ha ido, no va a volver…

Aparentemente, sin ningún tipo de presión por mi parte o la de mi pareja, se acercó a ella al medio día mientras ella hacía la comida para los tres, para decirle que no quería estar más conmigo, que echaba de menos a su madre porque estaba acostumbrado a vivir con ella, que quiere llamarla por teléfono y que no se atreve a decírmelo porque él siempre se olvida de llamarme a mi cuando está con su madre y que a veces tampoco le apetece llamarme.

Ella espera a que llegue yo a casa y me cuanta lo que ha pasado, me dice que simplemente estuvo estudiando con él las tablas de multiplicar y que casi toda la mañana la había pasado viendo la televisión, que no han discutido y que Juan parecía contento. Esta misma información es la que me da el mismo Juan cuando llego a casa. No ha discutido con mi pareja pero quiere irse con su madre porque se lo pasa mejor con ella. Porque nosotros no le sacamos de casa, porque nosotros no le llevamos a la playa, porque quiere más a su madre que a mi, porque quiere más a la familia de su madre que a la mía, porque ella y ellos son su prioridad en una lista que me escribió en un pedazo de servilleta, porque mi familia y yo estamos al final de sus prioridades, porque mi pareja ni siquiera aparece en esa lista de prioridades porque, según le dijo a ella mirándola a los ojos “tu no eres de mi familia”…. ¿Qué ha pasado en los últimos meses? En todos estos meses hasta que su madre lo “secuestró” aquel fin de semana que debería haber estado conmigo, todo iba más o menos normal. Cada vez que venía a casa lloraba por querer quedarse un poquito más conmigo y ayer… Ayer fue uno de los peores de mi vida…

Mi pareja y yo pasamos todo el día preguntándole ¿por qué? ¿qué está pasando? Y continuamente mi pareja y yo recibimos respuestas ilógicas, sin pies ni cabeza, se encogía de hombros, pero con una mirada fría y penetrante, con voz serena como si esto no fuera con él, como si estuviera por encima de todo, arrogante, altivo, “perdonavidas” como a veces el mismo Juan se expresa en ocasiones…

Normalmente es un niño que se enternece muy rápido, se le llenan los ojos de lágrimas enseguida y le sale una voz muy suave, dulce y dubitativa. Pero ayer….Era otro niño… No era mi Juan, no era mi niño…

Mi pareja y yo no podíamos creernos la frialdad de sus palabras, la calma extraña en él, esos ojos marrones y fijos en nosotros y sin caerle una sola lágrima, ni una sola lágrima en todo el día tratando de hacerle cambiar de opinión, intentando obtener respuestas de por qué ese cambio tan radical, escuchando con total seguridad y rotundidad que no me quiere, que quiere a su madre y a la familia de su madre porque se lo pasa mejor con ellos que conmigo, sin saber por qué les quiere a ellos y a nosotros no. Únicamente decía que no le llevamos a la playa, que no le sacamos de casa en apenas 1 día que llevaba con nosotros y que se lo pasa mejor con ellos porque le llevan a cazar, a pescar, a recoger setas a la sierra y a la playa en San Vicente de la Barquera.

En el primer periodo de vacaciones que pasó con nosotros apenas hace 3 semanas, Juan llegó muy angustiado porque no se sabía las tablas de multiplicar. Este año ha repetido curso gracias a las escasas atenciones en su educación ya que ella siempre está más centrada en utilizarle para hacerme daño que intentar que sea un niño alegre y feliz. También estaba angustiado porque continuaba con sus miedos a estar solo porque sigue, con 10 años durmiendo a diario con su madre. Lloraba con un gran sentimiento. En esa semana se fue de aquí sabiéndose casi la tabla de multiplicar y ahora casi, casi se le ha olvidado….¿Cómo es esto posible? En 3 semanas se le ha vuelto a olvidar… Decidió quedarse solo en casa y logró hacerlo en dos ocasiones, sin miedo, sin presiones….Fuimos todos los días a la playa, a cenar fuera de casa, a la piscina, al Museo del Barça (se aprendió el himno del Barça y quería dejar de ser del Real Madrid, jajajaja). Disfrutó como un enano y ahora...en apenas 1 día conmigo, quiso irse porque se lo pasa mejor con su madre que conmigo, porque la quiere a ella más. ¿Qué ha pasado en estas 3 semanas? En esta ocasión, su madre volvió a jugarle una mala pasada, ya que por su mala elección de fechas y por tratar de manipularlo todo, no pudimos competir en un Rally Nacional al que habíamos sido invitados Juan y yo. Nunca le deja ir conmigo a estos eventos como ya he contado y en esta ocasión tampoco fuimos. Le suele convencer para ir a recoger setas, a cazar o a pescar con sus tíos.

Este año ha sido muy duro por la presión que ha sufrido por parte de su madre por el tema de su 1ª Comunión como ya he explicado anteriormente. Y sí es cierto, que ahora se pone muy nervioso cuando se habla de su madre. Trata continuamente de quitarle culpas a ella si se equivoca de fechas, si se le olvidan los libros para estudiar, si se le olvida la agenda del cole donde la profesora le escribe notas de mal comportamiento o aspectos que debe mejorar. También he indicado varias veces la manipulación y la poca información que su madre me ha dejado siempre en estos temas. Incluso se pone muy, muy nervioso si me acerco a la salida del cole por si su madre y yo nos encontramos en la puerta, parece incluso que quiere que me vaya de allí, que no me acerque al cole.

Parece obvio con todos estos comportamientos, con sus respuestas absurdas y fuera de lugar que Juan está siendo totalmente manipulado. Que esta presión de manipulaciones este año está siendo mucho más fuerte y despiadada ahora y todo se debe al fruto de nuestra guerra por la custodia compartida. Este artículo aún no lo he publicado, porque la situación se ha paralizado. Pero la realidad es que en marzo de 2017 y al mismo tiempo que la madre de Juan, de que este personaje de cuento de brujas, “secuestrara” a mi hijo aquel fin de semana que debería haber estado conmigo, el Juez de Primera Instancia que lleva nuestro caso de custodia compartida me ha dado la razón y Juan debería estar viviendo conmigo desde marzo de 2017 el mismo tiempo que con su madre, por llamarla madre. Esta señora ha interpuesto un recurso al Juzgado Provincial alegado que el Juez de Primera Instancia está totalmente equivocado y que mi situación laboral ha cambiado a petición mía proponiendo que mi empresa se pronuncie ante tales acusaciones. ¿Estamos locos? ¿Cuándo va a parar esto? La situación actual es que aún habiendo ganado la custodia compartida, continuo sin poder vivir con mi hijo y él está más envenenado que nunca contra mí. Hace 4 años, el primer fin de semana que Juan pasaba conmigo tras nuestro divorcio, se repitió la misma escena que ayer. Juan de entonces un niño de 4 años, lloraba porque no quería quedarse conmigo y quería volver con su madre. En aquella ocasión se repitió lo mismo, volvió con su madre. Ayer, 4 años después y Juan un niño de 10 años, volvió a pedir volver con su madre pero esta vez fríamente y sin llorar. Vuelvo a estar en el mismo punto de partida, pero esta vez con casi un pre-adolescente. Por aquel entonces conseguí que Juan me quisiera y que quisiera estar conmigo hasta ayer. No tengo ni idea de si podré volver a repetir todo aquello y si conseguiré que Juan me quiera de verdad algún día. Sin intereses de por medio, a pesar de los sobornos de su madre. Ahora cometeré los mismos errores que de entonces y cometeré nuevos errores más. ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo lidiar de nuevo con esta situación? Me siento desamparado y a la deriva...

sábado, 8 de julio de 2017

LA 1ª COMUNIÓN DE JUAN. CAPITULO III. FIN

4 de Junio de 2017. Finalmente, tras el culebrón que ha montado la madre de Juan, se ha salido con la suya y este fin de semana que Juan debería estar conmigo está con su madre. De nada han servido los burofaxes, las buenas palabras, los viajes imprevistos para recogerle en el domicilio materno, la puerta en las narices, las llamadas a la policía alertando de la situación, etc. No ha servido nada…
 
Fuente: Derrick Caluag. www.flickr.com
Además de no poder estar con mi hijo el fin de semana que me corresponde, su madre me ha quitado la primera vez (en 5 años) que podríamos celebrar su cumpleaños juntos. Pero una cosa no nos ha quitado en realidad. Y es que hemos podido celebrar su 1ª Comunión tal y como habíamos planeado.

Cansado de estar sometido a los caprichos de la madre de Juan y viendo que por la vía legal no podía hacer nada para que esta mujer nos devolviera nuestro derecho, Juan, nuestra familia y yo decidimos que Juan tomaría su 1ª Comunión dos semanas antes de la fecha impuesta por su madre.

Dado que este acto no es más que un mero simbolismo hablé con el párroco de una de las iglesias de nuestra ciudad y le expliqué la situación. “Soy un padre divorciado al que le están robando tiempo de pasar con su hijo y el derecho de estar juntos en este día tan importante sólo por el capricho de su madre...” Sin ningún tipo de inconveniente el sacerdote accedió a darle su 1ª Comunión a Juan, de una manera sencilla, humilde, discreta, en compañía de sus abuelos, tíos y primas. Después, obviamente, todos lo celebramos en un restaurante, como un domingo normal. Juan tuvo sus regalos, incluso su álbum de fotos dedicado y sobretodo, tuvo cariño.

Después de ésto, ya su madre se encargó de explicarle que la única comunión válida era la que ella había elegido, pero bueno esto es la misma canción, aquí sólo vale lo que ella decide. Tal es así, que después de la telenovela que montó, de la guerra que desencadenó por robarme mi tiempo con Juan, siguió con su hipocresía.

Como si nada de esto hubiera pasando, ha intentado por todos los medios que el entorno social en el que se mueve no la viera este día tan señalado sola, una madre en el día de la comunión de su hijo, cuando todo el mundo está pendiente de los “modelazos” de las madres de los niños completamente sola.

¿Hay algún razonamiento lógico para todo esto? Si lo hay yo no lo entiendo. Después de todo lo que ha hecho continuaba pensando que yo me metería en la “boca del lobo” y me iría a comer con ella y su familia al lugar elegido por ella (y pagado a medias debo suponer, claro). Insistió hasta la saciedad para que me hiciera una foto con ella y con Juan por un fotógrafo porque según ella “a Juan le hace ilusión”. No muestra el mismo interés por otras iluciones de Juan como ver a su padre, hablar con su padre por teléfono, pasar más tiempo con su padre e icluso vivir parte de su vida con su padre... ¿Es que también me quiere acusar de que la estoy acosando? ¿Estamos locos? ¿Una foto en común después del cartel que me ha puesto delante del juez? No puedo estar cerca de esta persona, cada vez que me acerco es un problema más. Y todo esto ha sucedido en medio de un proceso judicial por la custodia compartida. Proceso que ella misma a recurrido ya que en primera instancia ha salido favorable para mi, es decir, al menos hay un juez que ha puesto cordura en todo esto y considera que puedo ser un buen padre para mi hijo en medio de todas las mentiras que su propia madre ha contado sobre mi. Pero esta parte la explicaré más adelante.

En cualquier caso asistí a la 2ª Comunión de Juan acompañado de mi pareja y de mi familia. Nos mantuvimos al margen de ella y su familia todo lo que pudimos para evitar todo tipo de conflictos, ya que como digo ella y también su familia insistieron más que demasiado en acercarse públicamente a mi, como si nada de lo que han hecho y de lo que están haciendo estuviera pasado y continuando la persecución y acoso hacia mí.

Después de este mal trago, por supuesto sí hubo celebración del cumpleaños de Juan ya que su 1ª Comunión ya la habíamos celebrado, con vino y cava, como es debido, aunque sin la presencia de la persona más importante, JUAN.

Finalmente sólo puedo decir que, aunque han sido meses muy duros, de conversaciones, de desdenes, de sometimiento, de impotencia, hice lo que tenía que hacer y de la mejor manera que pude. Aunque a los ojos de la madre de Juan, ella se ha salido con la suya, no me he dejado dominar por sus caprichos. Sabiendo a ciencia cierta que esto iba a suceder, tomé una decisión y la llevé hasta el final con la cabeza bien alta. 


Mi único mensaje para ella es que no todo vale en esta vida. 

Mi única enseñanza para Juan en todo esto es que hay que ser humildes y sinceros, no hacer daño a las personas, hacer en todo momento lo que es correcto y asumir con orgullo las consecuencias que vengan, sin miedo a nada.

sábado, 29 de abril de 2017

EL RALLY

 
Fuente: Crossroads: Las Huellas de un Padre.
 Desde que era un “mico”, como le digo a Juan, siempre he estado metido en el mundo del motor. Es algo que mi padre me enseñó a disfrutar desde que apenas tenía 5 años y me pasaba las tardes ayudándole en su taller, arreglando el coche de algún vecino o de algún amigo. Es algo que mi padre tenía como afición y que poco a poco fui heredando. Esta pasión, nos llevó el año pasado a mi hermano y a mi a darle un poco más de emoción a nuestras vidas (como si tuviéramos poco ya…) y nos compramos un coche de rally, la equipación completa y nos apuntamos a esta aventura.

A Juan le gustan los coches, igual que a mí, y le encanta venirse con su tío, sus primas Angi y Carla, y yo a tomar notas para las carreras. A veces Carla y él juegan a ser pilotos y bromean diciendo que Carla será su copiloto cuando sean mayores. Quién sabe, quizás algún día tengan un futuro prometedor en el mundo del rally.

He intentado en varias ocasiones llevar a Juan con nosotros a una competición, pero siempre he tenido la mala suerte de que esas veces ha coincidido que está bajo la tutela de su madre y nunca le ha dejado venir con nosotros, aunque tanto Juan como yo se lo hemos pedido varias veces. Lo gracioso es que después de recibir sus negativas se presenta ella misma en la zona de asistencias intentando levantar un poco de revuelo entre mi familia con la única intención de ponerme nervioso. (Alguna vez me he preguntado si está buscando consecuencias mayores. No estamos jugando al balón sino con máquinas que pueden hacer mucho daño si el piloto pierde la concentración).

En el último rally de la temporada pasada, Juan había decidido que quería venir a vernos y a estar con sus abuelos en la zona de asistencia. Nuestro objetivo siempre es pasarlo bien y no entrar en guerras competitivas con otros pilotos con más experiencia, por lo que más que como una carrera nos los tomamos como un evento familiar y participamos todos los miembros de la familia, desde los abuelos hasta los nietos.

Ese fin de semana de la última carrera Juan no estaría bajo mi tutela por lo que intenté convencerle de que no se lo pidiera a su madre porque nunca le deja venir y se lleva siempre un mal sabor de boca. Pero Juan no me hizo caso y quiso convencer a su madre. En cualquier caso, yo esa vez no insistí para que le dejara venir con nosotros. Muy indignada, la noche antes del rally (bastante tarde por cierto, ya que tuve que levantarme de la cama para coger el teléfono), me llama para recriminarme “¿es que no vas a llamar para pedirme a Juan?”. Mi cara fue de tal perplejidad que a penas pude contestar. “No te he pedido a Juan porque en anteriores ocasiones me lo has negado, no voy a hacerle pasar un mal trago a NUESTRO hijo una vez más”.

A la mañana siguiente mi hermano vino a recogerme para irnos juntos a la competición y me dijo que la madre de Juan había estado molestando a mi sobrina Carla, de apenas 14 años, para preguntarle si ella iba a ir al rally. Definitivamente a esta mujer se le está yendo la situación de las manos. ¿Cómo se atreve a molestar a una niña de 14 años? ¿Es que se cree que puede hacer lo que se le antoje? Carla, es una menor igual que Juan pero la madre de Juan no entiende que los derechos de Carla también deben ser preservados igual que los de Juan y que no puede molestar a una niña, cuando sus padres le insisten en que no lo haga (no es la primera vez que agobia a Carla con llamadas y mensajes de whatsapp. ¿Esto no es también acoso? Y encima a un menor. Estoy cansado de que me persiga a mí y al resto de mi familia, pero con mis sobrinas que son dos niñas… No sé qué hacer ni cómo parar esta persecución por parte de la madre de Juan, es algo que se viene repitiendo desde que nos divorciamos hace 5 años.

Llega el momento de las verificaciones y papeleo previo a la carrera. Nuestro coche ya estaba listo en el parque cerrado cuando para nuestra sorpresa se presenta la madre de Juan con Juan de la mano en la zona de parque cerrado. ¿Pero Juan, qué haces aquí? Le preguntamos, “papá he venido para decirte que prefiero irme a recoger setas”...”Perfecto hijo, disfrutalo y pásatelo muy bien”. Me doy perfectamente cuenta de que una vez más Juan está siendo sometido a las manipulaciones de su madre. Participar en los rallyes con sus primas y sus abuelos, ayudándonos y apoyándonos a mi hermano y a mi es algo que le encanta, es un momento familiar muy divertido para él y que su madre le traiga sólo para decirme que ha cambiado de opinión después de las recriminaciones en la noche anterior por no haberle pedido el favor de dejar que Juan venga con nosotros y después de la persecución hacia mi sobrina Carla...¿Qué se puede pensar de esta actitud?

Continuamos el día sin mayores contratiempos. Nos había ido muy bien en los tiempos. Fernando y yo estábamos super contentos y lo estábamos disfrutando, pero era un día lluvioso y este último tramo lo corríamos en noche cerrada. El coche empezó a hacer extraños y finalmente acabamos estampados contra una roca. El coche quedó destrozado pero los dos estábamos bien. Son cosas que pasan en este tipo de deportes y ningún piloto está exento de sufrir un accidente. “Esto nos va a costar una pasta arreglarlo”. Pensamos pero incluso el golpe después de ver que estábamos bien fue hasta divertido.

Obviamente el rally había terminado para nosotros pero aún era domingo, por lo que decidí ir con mi pareja a la montaña a relajarnos, a disfrutar de la naturaleza (algo que nos encanta) y a reírnos de la jornada de rally que habíamos tenido. Pasamos toda la mañana caminando entre rocas y sin cobertura en el móvil. Cuando llegamos a casa y el móvil tenía cobertura tenía un montón de mensajes y de llamadas perdidas de la madre de Juan, de mis padres y de mi hermano.

Al parecer la madre de Juan había vuelto a llevarle al día siguiente a la zona de llegada de la carrera. Ella había sido informada por unos amigos suyos de que habíamos roto el coche sin más consecuencias. Sin embargo esta historia no es la que le transmitió a Juan. Llevó a NUESTRO hijo nuevamente a la competición alertándole de que habíamos tenido un accidente grave. Juan estaba llorando, buscándome como loco entre los pilotos, sufriendo innecesariamente porque su padre había sufrido un accidente y no le encontraba. Esto es lo que pilotos amigos me contaron al día siguiente. Una situación bochornosa por parte de la madre de Juan. Le cuenta una historia a medias o una realidad distorsionada sabiendo que no habíamos sufrido ningún daño. Esta buena madre, le provoca a su hijo un daño emocional innecesario, le mantiene durante horas en un estado de estrés, alerta a toda mi familia, a todo mi entorno de amigos y conocidos y por si fuera poco me recrimina que no llamo a mi hijo para decirle lo que ha pasado. Mi respuesta, “no llamo porque nunca me coges el teléfono, es tiempo perdido y además no llamo porque no ha pasado nada, no he sufrido ningún daño tal y como te han informado mis amigos y mi familia y no he cogido el teléfono porque estaba disfrutando del domingo en la montaña. No tienes derecho a meterte en mi vida y mucho menos a contarle mentiras a NUESTRO hijo. Esta situación es como el refrán del perro del hortelano, que ni comes ni dejas comer”. Así es ella... ¿Qué clase de madre juega a algo así? ¿A qué está jugando? ¿Qué es lo que quiere de mi, de nosotros? Me siento acosado, siento que acosa a mi familia. Sigue demandando atención de mí, atención que no estoy dispuesto a regalarle cuando por otro lado no se corta en soltar en la sala de un juicio que yo la he maltratado, que yo la he acosado...Esto es de locos… No sé ni cómo ni cuándo acabará todo esto o si algún día tendrá un final.

POR LAS VÍAS DE LA INCERTIDUMBRE


28 de abril de 2017…

Pongo fin a una semana intensa de trabajo y me dirijo sentado en el vagón de un AVE rumbo a mi ciudad, con la esperanza de que mañana la madre de Juan haya entrado en razón y me devuelva las horas robadas con NUESTRO hijo el pasado 22 y 23 de abril.
Fuente: http://indolinkspanish.wordpress.com
 
No es la primera vez que hace algo así, sin embargo ahora tengo la sensación de que el triángulo Juan, su madre y yo cada vez es más frágil. Juan está creciendo y en su cabeza empiezan las contradicciones. Sé que llegará un momento en el que las preguntas que le pueda llegar a plantear a su madre no van a poder tener respuesta, no una respuesta que sacie su necesidad de saber, su necesidad de encontrarse a sí mismo, su necesidad de saber por qué se siente culpable por todo. “Papá no entiendo por qué hablan mal de ti”. Esa es una de las últimas frases que más recuerdo de él en los últimos meses. “No lo sé Juan, ¿tú crees que soy malo?” “No, papá, no lo creo y no lo entiendo”. Espero que algún día pueda llegar a plantearle esa misma pregunta a su madre.

Hoy aquí sentado mientras me tomo una taza de café, recuerdo cada uno de los momentos de angustia y ansiedad que tuvimos mi familia y yo el pasado fin de semana. No dejamos de plantearnos situaciones futuras y cómo las resolveremos, cómo las sobrellevaremos. Sin embargo, he conseguido relativizar la situación y es tal mi cansancio en este largo proceso, que ni siquiera me apetece enfadarme.

Cuando mañana llegue la hora de recoger a Juan en la puerta del portal del domicilio de su madre, tengo claro que se repetirá la misma situación hipócrita de cada sábado. Ella actuará como si nada hubiera pasado y yo intentaré evitar cualquier conversación ya que toda excusa le parece buena para intentar dejarme en evidencia. Son 5 años ya mordiéndome los labios, aguantando calumnias, aguantando mentiras, aguantando….Tengo tantas ganas de abrazar a Juan que no me apetece regalarle ni un solo segundo en conversaciones vacías que a nada nos han llevado en los últimos 5 años.

Este fin de semana quiero sincerarme con Juan. Él sabe que le estuve buscando y quiero explicarle los motivos, la verdad. Que su madre no quiere dejar que pasemos juntos su cumpleaños (la primera vez que coincide en 5 años) ni que celebremos juntos su 1ª Comunión. Durante esta semana he imaginado mil conversaciones y mil maneras de explicárselo. Quiero que lo entienda. Quiero que se cuestione las “verdades” de su madre. Quiero que aprenda a distinguir lo que está bien de lo que está mal y que las mentiras, son mentiras, que no existen las “mentirijillas” como su madre le enseña.

Juan es casi un adolescente, ya casi tiene 10 años y quiero que su mente sea lo suficientemente despierta como para permitirse el lujo de pensar por sí mismo sin ser sometido a ninguna manipulación. Esta situación es algo que me preocupa realmente, no es la primera vez que se siente angustiado porque según me dice “papá, no sé por qué me siento culpable por todo. Creo que todo lo que pasa es por mi culpa. Mamá y tú os separasteis por mi culpa. Cuando la gente se enfada creo que es por mi culpa”. ¿Hay derecho a que un niño de casi 10 años se sienta angustiado por estas cosas? Yo si me siento culpable por no poder hacer nada al respecto, por no poder sacarle del entorno dañino en el que vive. Me pregunto una y otra vez qué clase de sometimiento están realizando tanto su madre como su familia materna para que un niño llegue a pensar así. Y esto, lo está permitiendo la justicia porque “una madre siempre es buena madre por naturaleza y la educación que ofrece siempre es la correcta”. ¡Qué barbaridades he tenido que escuchar en la sala de un juicio!

Este fin de semana lo pasaremos bien. A pesar de la pila de deberes que traerá (como siempre, ya que parece que su madre aprovecha los fines de semana que pasa conmigo para hacer todos los deberes que no ha hecho durante la semana) no abriremos ni un cuaderno a menos que sea estrictamente necesario. Es un puente largo y nos merecemos disfrutar el uno del otro y recuperar el tiempo robado.

jueves, 27 de abril de 2017

DOMINGO DE CALMA

23 de abril de 2017...

Como ya he comentado en mi anterior entrada, este fin de semana del 22 al 23 de abril de 2017 ha sido uno de los peores que he vivido en los últimos años. Os podéis imaginar mi situación: me presento a recoger a mi hijo en el domicilio de su madre y solo encuentro silencio… Una sensación de impotencia, de no saber qué hacer….¿Y ahora qué?

Poniéndonos en antecedentes, el problema radica del empeño de la madre de Juan en celebrar la 1ª Comunión de NUESTRO hijo el mismo día de su cumpleaños, el próximo 4 de junio de 2017. La fecha original para esta celebración había sido el fin de semana anterior pero ella decidió unilateralmente cambiarla y hacerla coincidir con su cumpleaños, alegando que a Juan le hace ilusión, y haciéndola coincidir con el fin de semana que Juan debería estar bajo mi tutela. Tras varios intentos de manipularnos a Juan y a mi para que celebremos ambas familias juntas este día y al ver mi negativa (bien justificada por las declaraciones judiciales malintencionadas contra mí, que de haber sido creíbles por las autoridades me hubieran llevado a prisión y sin haber sido creídas me han causado daños sociales irreparables) decidió cambiar el orden de régimen de visitas con la intención de que este día Juan esté bajo su tutela. La mejor manera que se le ha ocurrido es eludir su obligación de entregarme a mi hijo el pasado fin de semana.

Tanto mi familia como yo pasamos todo el sábado 22 de abril intentando localizar a Juan por toda la ciudad, esperando poder encontrarle en alguno de los lugares habituales para él, sin ningún tipo de éxito. Solamente un buen amigo me alertó diciéndome que había visto a mi hijo con su madre y su abuela en un coche. ¡Qué situación más desagradable! No teníamos ninguna idea, ninguna alternativa buena, ninguna alternativa no perjudicial para Juan.

Un mensaje de whatsapp me informa de que el domingo, como es habitual en los niños que toman su 1ª Comunión, Juan asistirá a la misa de las 12:00 h en su parroquia. Fue entonces cuando se me ocurrió quemar el último cartucho para poder ver a mi hijo y me presenté en la parroquia.

La situación fue totalmente paradójica y no dejé de sorprenderme cuando llegué allí. Años atrás estaba muy implicado con las actividades religiosas de esa misma parroquia. Tenía por costumbre colaborar en el coro de la parroquia, realizaba actividades con los chavales, etc. Fueron años buenos para mí. Cuando me divorcié tuve que abandonar todo esto y alejarme de la parroquia. Algunos “amigos” decidieron tomar parte en nuestro divorcio y se decantaron por protegerla a ella. Este tipo de actitudes nunca las llegué a entender, ya que el hecho de que dos personas se divorcien no debería implicar un divorcio con el resto del entorno, con el resto de nuestros amigos y más cuando muchos de estos amigos pertenecen al clero. El caso es que la acogida por algunos de estos “amigos” fue muy cálida y agradable. Algunos de ellos se acercaron a mí con alegría de verme después de tantos años e invitándome a participar en las actividades del domingo. Esto me hizo pensar que muchas de las barbaridades y mentiras que la madre de Juan pudo decir sobre mí a nuestro entorno social estaban perdiendo fuerza o tal vez estas personas siempre fueron verdaderos amigos.

Cuando llegamos allí mi actual pareja y yo, nos acercamos al coro donde efectivamente se encontraba Juan con el resto de niños preparados para la liturgia. Su actitud, totalmente esperada y deseada por mi y completamente inesperada por su madre, fue encantadora. Cuando Juan nos vio, pegó un salto y se acercó para abrazarnos. Estaba encantado porque habíamos ido a verle por sorpresa y quería que viéramos lo bien que se había aprendido las lecturas que le tocaban ese domingo. El resto de la liturgia la pasó agarrado de mi mano, enseñándome sus zapatillas con luces y explicándome todo lo que iba a acontecer en la misa. Juan nos tenía preparada una sorpresa. Ese domingo había un mercadillo solidario a la entrada de la iglesia y los niños de la liturgia iban a regalar flores a las personas que asistían. Juan, muy contento cogió dos flores, una para mí y otra para mi pareja, y nos las regaló ante los ojos atónitos de su tía, quien como siempre se acercó a mi para intentar aumentar el dolor y provocar un enfrentamiento que a todas luces me hubiera perjudicado. Sin embargo, no lo logró. Mi mente y mi cuerpo en ese momento estaban por encima de todo. A pesar de los intentos de la madre de Juan por no dejarme ver a NUESTRO hijo pude pasar con él media hora que para mí fue todo un mundo.


Soy consciente de que esto no ha terminado aquí. Sigo esperando la sentencia final del juicio por la custodia compartida y todo apunta que habrá un recurso que retrasará aún más el resultado definitivo.