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LA INDIGNACIÓN DE JUAN

miércoles, 6 de diciembre de 2017

CUSTODIA COMPARTIDA



30 de noviembre de 2017.


Juan te prometí que lo conseguiríamos a pesar de las difamaciones y artimañas en las que nos han envuelto durante todos estos años. Ha sido una verdadera novela de ciencia ficción y tú y yo hemos sido sus protagonistas no los villanos. Han intentado jugar con nosotros, a veces lo consiguieron y a veces no. Ni tú ni yo tuvimos la culpa de estar separados pero ya se acabó, a partir de hoy estaremos juntos como todos los padres deben estar con sus hijos, protegiéndoles, enseñándoles, educándoles... Como una familia normal.

Encontramos un buen capitán que supo mantener el rumbo de este barco casi hundido hace dos años y medio, pero en esta tempestad, tú y yo hemos mantenido juntos el mástil en alto y por más que sople el viento permanecerá siempre intacto. Hemos pasado momentos muy difíciles que sólo tú y yo sabemos, lo cual demuestra lo fuertes que somos y lo unidos que siempre hemos estado. 

Ahora toca agradecer a la justicia y a los Magistrados que han tomado cartas en este asunto que nos hayan devuelto la libertad para estar juntos, para ser padre e hijo, para poder pasear juntos de la mano con la cabeza alta, por haber protegido tu derecho a estar con tu familia libremente porque no es ningún delito querer a tu familia paterna, porque no es ningún delito querer a tu padre, por haber protegido algo tan valioso como tus sentimientos y tu derecho a crecer como un niño feliz y valiente.



Audiencia Provincial. 

"Este Tribunal compuesto por los Señores Magistrados que se expresan al margen, ha pronunciado en el NOMBRE DEL REY la siguiente sentencia: 
...Acordar en segunda instancia el sistema de custodia compartida sobre el menor hijo común de los litigantes. (Acordada y dictada por primera vez en el Juzgado de Primera instancia el 13 de marzo de 2017 y sobre la que la madre de Juan interpuso recurso de apelación impugnando así dicha sentencia).

...No es una medida excepcional sino que al contrario, debe considerarse como normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho de los menores a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis…

...Exige sin duda un compromiso mayor y una colaboración de sus progenitores tendente a que este tipo de situaciones se resuelvan en un marco de normalidad familiar que saque de la rutina una relación simplemente protocolaria del padre no custodio con su hijo que, sin una expresa colaboración del otro progenitor, termine por desincentivarla...
(Aspecto que me preocupa ya que nunca he tenido colaboración por parte de la madre de Juan, sino todo lo contrario).

...Lo que se pretende es aproximar este régimen al modelo de convivencia existente antes de la ruptura matrimonial y garantizar al tiempo a sus padres la posibilidad de seguir ejerciendo los derechos y obligaciones inherentes a la potestad o responsabilidad parental y de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de sus hijos, lo que parece también lo más beneficioso para ellos.

..El no rechazo del menor
que manifestó, en la exploración realizada a presencia judicial, que cuando se encontraba con su padre estaba a gusto con él, habiendo de convenirse, en el presente caso, un mayor tiempo de permanencia en compañía de su padre no redundará sino en un mayor beneficio del hijo en cuanto que se contribuya a su formación integral.

Desestimando el recurso de apelación interpuesto por la representación de la madre de Juan 

DEBEMOS CONFIRMAR Y CONFIRMAMOS DICHA SENTENCIA DE CUSTODIA COMPARTIDA.

ASÍ, POR ÉSTA NUESTRA SENTENCIA, LO PRONUNCIAMOS, MANDAMOS Y FIRMAMOS.


Cerramos con esta sentencia en segunda instancia (ambas a nuestro favor) un doloroso ciclo, conscientes ambos de que el proceso del cambio no nos lo pondrán fácil. Pero Juan, ahora sí lucharemos mano a mano. ¡¡POR TI, MI CAMPEÓN!!


martes, 19 de septiembre de 2017

LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI CASA


Sábado 16 de septiembre de 2017. 08:00 am

La luz entra por la ventana y suena el despertador. Hace rato que estoy despierto pero no quiero abrir los ojos. Me cuesta empezar el fin de semana a pesar de que hoy debo recoger a Juan en la puerta del portal de la casa de su madre. Se me cae la moral al suelo cada vez que pienso que hoy se repetirán de nuevo todas las esas escenas bochornosas delante de Juan. Ella bajará tarde, no menos de 10 minutos, y se le habrá olvidado un libro, la agenda del cole o cualquier otra cosa por la que deba retrasar nuestra marcha. Y Juan… No tengo ni idea de cómo actuará Juan. Hoy es el primer fin de semana que pasará conmigo después de su huida de mi casa durante las vacaciones. Normalmente baja muy contento y con muchas ganas. Hoy no tengo la menor idea de cómo actuará. Y peor, de cómo actuaré yo.

Llego puntual a la puerta, como siempre. Y por supuesto, se cumplen mis conjeturas y baja tarde, además se le olvida casualmente el DNI de Juan que le he pedido por favor, ya que no me siento tranquilo viajando con Juan sin un papel que acredite que soy su padre (ella se llevó todo tras nuestro divorcio) y además, porque legalmente es su obligación. Este año no lucharé por la agenda del cole, tendré que luchar por su DNI, lo veo venir. Ella vuelve a subir a regañadientes en busca del DNI y finalmente nos vamos.

Juan está nervioso y serio. Me pregunta dónde está mi pareja. Esta vez no ha querido ni acompañarme y Juan sabe que nos ha hecho daño. Está preocupado. Ella nos espera en casa.

Mi pareja y yo nos sentimos muy raros. Después de aquel traumático día en el que Juan se fue de casa, no sabemos cómo actuar. Juan es un niño y no tiene culpa de nada de lo que está pasando. Es una víctima de toda esta guerra. Es el objeto que su madre utiliza para agredirme. Preferiría mil puñaladas en el pecho a que Juan fuera tan manipulado como lo está siendo por su madre y su familia. Pero lo cierto es que no podemos olvidar todo lo que pasó, todas las palabras que Juan nos dijo, su mirada y su actitud. Tenemos que hacer mucho esfuerzo para olvidar todo lo que ha pasado. Y lo conseguiremos.

Comenzamos el fin de semana y vamos a ver a mis padres. Hace mucho tiempo que no ven a Juan, no han tenido ocasión con todo lo que ha pasado. Y de regreso a casa, intento explicarle que después de lo sucedido es necesario establecer unas normas de convivencia. No se me ha ocurrido nada mejor para tratar de normalizar las cosas, para tratar de que Juan aprenda que las cosas que hace y dice tienen muchas consecuencias (tras la huida de Juan, su madre a interpuesto un escrito en el juzgado que lleva nuestro caso de custodia compartida para alegar que este verano Juan se ha ido de mi lado porque no me quiere y ha insistido nuevamente en que he trasladado mi centro de trabajo a otra provincia, por lo que no es conveniente que compartamos la custodia de nuestro hijo).

Fuente: www.tratosdeldesvan.blogspot.com

NORMAS DE LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI CASA:
  1. Se hacen las cosas que Juan y papá quieren, no las cosas que mamá nos diga. Estoy cansado de que cada vez que está conmigo nos organice el fin de semana. Que si salvamento….Que si fútbol en el cole...Que si cumpleaños de sus primos...Esto se acabó, nuestro fin de semana es nuestro y no de ella. 
  2. No debemos hablar de mamá ni de las cosas super chulas que haces con mamá y su familia. Mi obsesión no es que olvide a su madre, sino que se acuerde de las cosas que hacemos Juan y yo, que disfrute del momento de estar conmigo y su otra familia y que cuando esté en casa con su madre disfrute de ella pero que al menos se acuerde de mi también.
  3. No se trae el móvil a casa de papá. Durante nuestro primer periodo de vacaciones sucedieron dos cosas que evidentemente han pasado factura. Una, descubrí una conversación entre Juan y su madre….No sé que decir….”Mi amor, si me echas de menos rezas y yo estoy contigo….Mi amor seguro que también te lo pasa bien ahí...Mi amor te amo, te quiero...Mi amor te echo de menos y quiero que siempre estemos juntos...” Todas estas frases fueron escritas por la madre de Juan. Más que una conversación entre madre e hijo parecía una conversación de enamorados. Es algo espeluznante. Y dos, tuvimos la mala suerte de que Juan perdió su teléfono móvil cuando regresábamos en tren. El teléfono era propiedad de su tía y al no aparecer me amenazó con llamar a la policía. Así que por estos dos motivos el móvil se queda con su madre, no quiero más problemas. Ya le demostré el día que quiso salir corriendo que las puertas de mi casa están abiertas y que el teléfono está disponible para cuando él quiera llamar a su madre.
  4. No se miente. Este año me está volviendo loco. Por un lado sé que sigue durmiendo con su madre además de que él me lo ha confesado en varias ocasiones. Pero otras dice que no. Se contradice en cosas, en situaciones, en acciones para evitar que su madre quede como culpable de algunas cosas. Por eso, si no hablamos de ella, ya no tiene que mentir.
  5. Se estudia todos los días y el fin de semana tratamos de reducir el volumen de deberes. Desde que nos divorciamos nos pasamos los fines de semana Juan y yo haciendo deberes, porque según Juan, los viernes va de cañas con su madre y no tiene tiempo.
  6. Nos acordamos de traer todas las cosas necesarias del cole, agenda, libros, DNI y tarjeta sanitaria y solo traemos las cosas que Juan quiere traer. Después de la 1ª Comunión de Juan y de todo el espectáculo que lió su madre en los meses previos, se le ocurre la genial idea de obligarme a coger unos recordatorios para mí y para mi familia. Y por si fuera poco, acosa telefónicamente a mis padres y hermano para saber si Juan les ha entregado el recordatorio. Obviamente mi familia intenta no contestar el teléfono. Esto ya es el colmo. La hipocresía de esta persona es enfermiza. ¿¿¿Me odia pero me ama??? Así que si Juan quiere traer algo perfecto, pero que sea una decisión de Juan y no su madre.
  7. Si Juan quiere llamarme por teléfono a mi o a mi familia  cuando está con su madre, lo hará sólo por el teléfono de Juan, lo hará cuando Juan quiera y no cuando lo diga su madre y lo hará en privado. El hecho es que las pocas veces que Juan me llama por teléfono lo hace siempre instruido por su madre, que está detrás de él dictándole las palabras que tiene que decirme. Es mala disimulando. Y además le utiliza para decirme cosas que me hacen daño. Le utiliza para hacer daño a su abuela para decirle “feliz cumpleaños abuela, que sepas que no voy a ir a verte. Está enferma esta mujer.

El resto de fin de semana transcurrió lento. Tanto Juan como yo estábamos muy nerviosos. Él intenta hacer como que no ha pasado nada y se muestra igual de complaciente que siempre, lo cual me preocupa y me enfada, porque él no tiene que agradar a nadie. No quiero que se haga una persona complaciente. Me gustaría que se convirtiera en una persona valiente y que decidiera por sí mismo lo que le gusta o lo que le disgusta. Que fuera autónomo para decidir cosas que cualquier niño de su edad es capaz de decidir.

sábado, 5 de agosto de 2017

DOS CORAZONES ROTOS EN AGOSTO

Tras las vacaciones de Navidad escribí “Corazones Rotos por Navidad” en el que describía cómo Juan me decía llorando que quería pasar más tiempo conmigo. Una escena totalmente dramática igual que otras tantas que se han ido desarrollando en este año. Hoy con el dolor más profundo dentro de mí, no me queda más remedio que escribir “Dos Corazones Rotos en Agosto”, pero esta vez el dolor, por loco que parezca lo ha provocado el mismo Juan a mi pareja y a mí.

Ayer 3 de agosto de 2017, cuando apenas había pasado 1 día de nuestras vacaciones juntos en un pueblecito de la provincia de Barcelona, sin ningún tipo de incidente entre nosotros, sin ningún tipo de discusión, sin nada fuera de lo normal que pudiera desatar esta situación, Juan decidió que quería volver con su madre y romper nuestras vacaciones juntos. Sin más remedio que atender a su petición, le di el teléfono para que llamara a su madre y viniera a buscarle. Y...se fue...Se ha ido, no va a volver…

Aparentemente, sin ningún tipo de presión por mi parte o la de mi pareja, se acercó a ella al medio día mientras ella hacía la comida para los tres, para decirle que no quería estar más conmigo, que echaba de menos a su madre porque estaba acostumbrado a vivir con ella, que quiere llamarla por teléfono y que no se atreve a decírmelo porque él siempre se olvida de llamarme a mi cuando está con su madre y que a veces tampoco le apetece llamarme.

Ella espera a que llegue yo a casa y me cuanta lo que ha pasado, me dice que simplemente estuvo estudiando con él las tablas de multiplicar y que casi toda la mañana la había pasado viendo la televisión, que no han discutido y que Juan parecía contento. Esta misma información es la que me da el mismo Juan cuando llego a casa. No ha discutido con mi pareja pero quiere irse con su madre porque se lo pasa mejor con ella. Porque nosotros no le sacamos de casa, porque nosotros no le llevamos a la playa, porque quiere más a su madre que a mi, porque quiere más a la familia de su madre que a la mía, porque ella y ellos son su prioridad en una lista que me escribió en un pedazo de servilleta, porque mi familia y yo estamos al final de sus prioridades, porque mi pareja ni siquiera aparece en esa lista de prioridades porque, según le dijo a ella mirándola a los ojos “tu no eres de mi familia”…. ¿Qué ha pasado en los últimos meses? En todos estos meses hasta que su madre lo “secuestró” aquel fin de semana que debería haber estado conmigo, todo iba más o menos normal. Cada vez que venía a casa lloraba por querer quedarse un poquito más conmigo y ayer… Ayer fue uno de los peores de mi vida…

Mi pareja y yo pasamos todo el día preguntándole ¿por qué? ¿qué está pasando? Y continuamente mi pareja y yo recibimos respuestas ilógicas, sin pies ni cabeza, se encogía de hombros, pero con una mirada fría y penetrante, con voz serena como si esto no fuera con él, como si estuviera por encima de todo, arrogante, altivo, “perdonavidas” como a veces el mismo Juan se expresa en ocasiones…

Normalmente es un niño que se enternece muy rápido, se le llenan los ojos de lágrimas enseguida y le sale una voz muy suave, dulce y dubitativa. Pero ayer….Era otro niño… No era mi Juan, no era mi niño…

Mi pareja y yo no podíamos creernos la frialdad de sus palabras, la calma extraña en él, esos ojos marrones y fijos en nosotros y sin caerle una sola lágrima, ni una sola lágrima en todo el día tratando de hacerle cambiar de opinión, intentando obtener respuestas de por qué ese cambio tan radical, escuchando con total seguridad y rotundidad que no me quiere, que quiere a su madre y a la familia de su madre porque se lo pasa mejor con ellos que conmigo, sin saber por qué les quiere a ellos y a nosotros no. Únicamente decía que no le llevamos a la playa, que no le sacamos de casa en apenas 1 día que llevaba con nosotros y que se lo pasa mejor con ellos porque le llevan a cazar, a pescar, a recoger setas a la sierra y a la playa en San Vicente de la Barquera.

En el primer periodo de vacaciones que pasó con nosotros apenas hace 3 semanas, Juan llegó muy angustiado porque no se sabía las tablas de multiplicar. Este año ha repetido curso gracias a las escasas atenciones en su educación ya que ella siempre está más centrada en utilizarle para hacerme daño que intentar que sea un niño alegre y feliz. También estaba angustiado porque continuaba con sus miedos a estar solo porque sigue, con 10 años durmiendo a diario con su madre. Lloraba con un gran sentimiento. En esa semana se fue de aquí sabiéndose casi la tabla de multiplicar y ahora casi, casi se le ha olvidado….¿Cómo es esto posible? En 3 semanas se le ha vuelto a olvidar… Decidió quedarse solo en casa y logró hacerlo en dos ocasiones, sin miedo, sin presiones….Fuimos todos los días a la playa, a cenar fuera de casa, a la piscina, al Museo del Barça (se aprendió el himno del Barça y quería dejar de ser del Real Madrid, jajajaja). Disfrutó como un enano y ahora...en apenas 1 día conmigo, quiso irse porque se lo pasa mejor con su madre que conmigo, porque la quiere a ella más. ¿Qué ha pasado en estas 3 semanas? En esta ocasión, su madre volvió a jugarle una mala pasada, ya que por su mala elección de fechas y por tratar de manipularlo todo, no pudimos competir en un Rally Nacional al que habíamos sido invitados Juan y yo. Nunca le deja ir conmigo a estos eventos como ya he contado y en esta ocasión tampoco fuimos. Le suele convencer para ir a recoger setas, a cazar o a pescar con sus tíos.

Este año ha sido muy duro por la presión que ha sufrido por parte de su madre por el tema de su 1ª Comunión como ya he explicado anteriormente. Y sí es cierto, que ahora se pone muy nervioso cuando se habla de su madre. Trata continuamente de quitarle culpas a ella si se equivoca de fechas, si se le olvidan los libros para estudiar, si se le olvida la agenda del cole donde la profesora le escribe notas de mal comportamiento o aspectos que debe mejorar. También he indicado varias veces la manipulación y la poca información que su madre me ha dejado siempre en estos temas. Incluso se pone muy, muy nervioso si me acerco a la salida del cole por si su madre y yo nos encontramos en la puerta, parece incluso que quiere que me vaya de allí, que no me acerque al cole.

Parece obvio con todos estos comportamientos, con sus respuestas absurdas y fuera de lugar que Juan está siendo totalmente manipulado. Que esta presión de manipulaciones este año está siendo mucho más fuerte y despiadada ahora y todo se debe al fruto de nuestra guerra por la custodia compartida. Este artículo aún no lo he publicado, porque la situación se ha paralizado. Pero la realidad es que en marzo de 2017 y al mismo tiempo que la madre de Juan, de que este personaje de cuento de brujas, “secuestrara” a mi hijo aquel fin de semana que debería haber estado conmigo, el Juez de Primera Instancia que lleva nuestro caso de custodia compartida me ha dado la razón y Juan debería estar viviendo conmigo desde marzo de 2017 el mismo tiempo que con su madre, por llamarla madre. Esta señora ha interpuesto un recurso al Juzgado Provincial alegado que el Juez de Primera Instancia está totalmente equivocado y que mi situación laboral ha cambiado a petición mía proponiendo que mi empresa se pronuncie ante tales acusaciones. ¿Estamos locos? ¿Cuándo va a parar esto? La situación actual es que aún habiendo ganado la custodia compartida, continuo sin poder vivir con mi hijo y él está más envenenado que nunca contra mí. Hace 4 años, el primer fin de semana que Juan pasaba conmigo tras nuestro divorcio, se repitió la misma escena que ayer. Juan de entonces un niño de 4 años, lloraba porque no quería quedarse conmigo y quería volver con su madre. En aquella ocasión se repitió lo mismo, volvió con su madre. Ayer, 4 años después y Juan un niño de 10 años, volvió a pedir volver con su madre pero esta vez fríamente y sin llorar. Vuelvo a estar en el mismo punto de partida, pero esta vez con casi un pre-adolescente. Por aquel entonces conseguí que Juan me quisiera y que quisiera estar conmigo hasta ayer. No tengo ni idea de si podré volver a repetir todo aquello y si conseguiré que Juan me quiera de verdad algún día. Sin intereses de por medio, a pesar de los sobornos de su madre. Ahora cometeré los mismos errores que de entonces y cometeré nuevos errores más. ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo lidiar de nuevo con esta situación? Me siento desamparado y a la deriva...

sábado, 8 de julio de 2017

LA 1ª COMUNIÓN DE JUAN. CAPITULO III. FIN

4 de Junio de 2017. Finalmente, tras el culebrón que ha montado la madre de Juan, se ha salido con la suya y este fin de semana que Juan debería estar conmigo está con su madre. De nada han servido los burofaxes, las buenas palabras, los viajes imprevistos para recogerle en el domicilio materno, la puerta en las narices, las llamadas a la policía alertando de la situación, etc. No ha servido nada…
 
Fuente: Derrick Caluag. www.flickr.com
Además de no poder estar con mi hijo el fin de semana que me corresponde, su madre me ha quitado la primera vez (en 5 años) que podríamos celebrar su cumpleaños juntos. Pero una cosa no nos ha quitado en realidad. Y es que hemos podido celebrar su 1ª Comunión tal y como habíamos planeado.

Cansado de estar sometido a los caprichos de la madre de Juan y viendo que por la vía legal no podía hacer nada para que esta mujer nos devolviera nuestro derecho, Juan, nuestra familia y yo decidimos que Juan tomaría su 1ª Comunión dos semanas antes de la fecha impuesta por su madre.

Dado que este acto no es más que un mero simbolismo hablé con el párroco de una de las iglesias de nuestra ciudad y le expliqué la situación. “Soy un padre divorciado al que le están robando tiempo de pasar con su hijo y el derecho de estar juntos en este día tan importante sólo por el capricho de su madre...” Sin ningún tipo de inconveniente el sacerdote accedió a darle su 1ª Comunión a Juan, de una manera sencilla, humilde, discreta, en compañía de sus abuelos, tíos y primas. Después, obviamente, todos lo celebramos en un restaurante, como un domingo normal. Juan tuvo sus regalos, incluso su álbum de fotos dedicado y sobretodo, tuvo cariño.

Después de ésto, ya su madre se encargó de explicarle que la única comunión válida era la que ella había elegido, pero bueno esto es la misma canción, aquí sólo vale lo que ella decide. Tal es así, que después de la telenovela que montó, de la guerra que desencadenó por robarme mi tiempo con Juan, siguió con su hipocresía.

Como si nada de esto hubiera pasando, ha intentado por todos los medios que el entorno social en el que se mueve no la viera este día tan señalado sola, una madre en el día de la comunión de su hijo, cuando todo el mundo está pendiente de los “modelazos” de las madres de los niños completamente sola.

¿Hay algún razonamiento lógico para todo esto? Si lo hay yo no lo entiendo. Después de todo lo que ha hecho continuaba pensando que yo me metería en la “boca del lobo” y me iría a comer con ella y su familia al lugar elegido por ella (y pagado a medias debo suponer, claro). Insistió hasta la saciedad para que me hiciera una foto con ella y con Juan por un fotógrafo porque según ella “a Juan le hace ilusión”. No muestra el mismo interés por otras iluciones de Juan como ver a su padre, hablar con su padre por teléfono, pasar más tiempo con su padre e icluso vivir parte de su vida con su padre... ¿Es que también me quiere acusar de que la estoy acosando? ¿Estamos locos? ¿Una foto en común después del cartel que me ha puesto delante del juez? No puedo estar cerca de esta persona, cada vez que me acerco es un problema más. Y todo esto ha sucedido en medio de un proceso judicial por la custodia compartida. Proceso que ella misma a recurrido ya que en primera instancia ha salido favorable para mi, es decir, al menos hay un juez que ha puesto cordura en todo esto y considera que puedo ser un buen padre para mi hijo en medio de todas las mentiras que su propia madre ha contado sobre mi. Pero esta parte la explicaré más adelante.

En cualquier caso asistí a la 2ª Comunión de Juan acompañado de mi pareja y de mi familia. Nos mantuvimos al margen de ella y su familia todo lo que pudimos para evitar todo tipo de conflictos, ya que como digo ella y también su familia insistieron más que demasiado en acercarse públicamente a mi, como si nada de lo que han hecho y de lo que están haciendo estuviera pasado y continuando la persecución y acoso hacia mí.

Después de este mal trago, por supuesto sí hubo celebración del cumpleaños de Juan ya que su 1ª Comunión ya la habíamos celebrado, con vino y cava, como es debido, aunque sin la presencia de la persona más importante, JUAN.

Finalmente sólo puedo decir que, aunque han sido meses muy duros, de conversaciones, de desdenes, de sometimiento, de impotencia, hice lo que tenía que hacer y de la mejor manera que pude. Aunque a los ojos de la madre de Juan, ella se ha salido con la suya, no me he dejado dominar por sus caprichos. Sabiendo a ciencia cierta que esto iba a suceder, tomé una decisión y la llevé hasta el final con la cabeza bien alta. 


Mi único mensaje para ella es que no todo vale en esta vida. 

Mi única enseñanza para Juan en todo esto es que hay que ser humildes y sinceros, no hacer daño a las personas, hacer en todo momento lo que es correcto y asumir con orgullo las consecuencias que vengan, sin miedo a nada.

sábado, 29 de abril de 2017

EL RALLY

 
Fuente: Crossroads: Las Huellas de un Padre.
 Desde que era un “mico”, como le digo a Juan, siempre he estado metido en el mundo del motor. Es algo que mi padre me enseñó a disfrutar desde que apenas tenía 5 años y me pasaba las tardes ayudándole en su taller, arreglando el coche de algún vecino o de algún amigo. Es algo que mi padre tenía como afición y que poco a poco fui heredando. Esta pasión, nos llevó el año pasado a mi hermano y a mi a darle un poco más de emoción a nuestras vidas (como si tuviéramos poco ya…) y nos compramos un coche de rally, la equipación completa y nos apuntamos a esta aventura.

A Juan le gustan los coches, igual que a mí, y le encanta venirse con su tío, sus primas Angi y Carla, y yo a tomar notas para las carreras. A veces Carla y él juegan a ser pilotos y bromean diciendo que Carla será su copiloto cuando sean mayores. Quién sabe, quizás algún día tengan un futuro prometedor en el mundo del rally.

He intentado en varias ocasiones llevar a Juan con nosotros a una competición, pero siempre he tenido la mala suerte de que esas veces ha coincidido que está bajo la tutela de su madre y nunca le ha dejado venir con nosotros, aunque tanto Juan como yo se lo hemos pedido varias veces. Lo gracioso es que después de recibir sus negativas se presenta ella misma en la zona de asistencias intentando levantar un poco de revuelo entre mi familia con la única intención de ponerme nervioso. (Alguna vez me he preguntado si está buscando consecuencias mayores. No estamos jugando al balón sino con máquinas que pueden hacer mucho daño si el piloto pierde la concentración).

En el último rally de la temporada pasada, Juan había decidido que quería venir a vernos y a estar con sus abuelos en la zona de asistencia. Nuestro objetivo siempre es pasarlo bien y no entrar en guerras competitivas con otros pilotos con más experiencia, por lo que más que como una carrera nos los tomamos como un evento familiar y participamos todos los miembros de la familia, desde los abuelos hasta los nietos.

Ese fin de semana de la última carrera Juan no estaría bajo mi tutela por lo que intenté convencerle de que no se lo pidiera a su madre porque nunca le deja venir y se lleva siempre un mal sabor de boca. Pero Juan no me hizo caso y quiso convencer a su madre. En cualquier caso, yo esa vez no insistí para que le dejara venir con nosotros. Muy indignada, la noche antes del rally (bastante tarde por cierto, ya que tuve que levantarme de la cama para coger el teléfono), me llama para recriminarme “¿es que no vas a llamar para pedirme a Juan?”. Mi cara fue de tal perplejidad que a penas pude contestar. “No te he pedido a Juan porque en anteriores ocasiones me lo has negado, no voy a hacerle pasar un mal trago a NUESTRO hijo una vez más”.

A la mañana siguiente mi hermano vino a recogerme para irnos juntos a la competición y me dijo que la madre de Juan había estado molestando a mi sobrina Carla, de apenas 14 años, para preguntarle si ella iba a ir al rally. Definitivamente a esta mujer se le está yendo la situación de las manos. ¿Cómo se atreve a molestar a una niña de 14 años? ¿Es que se cree que puede hacer lo que se le antoje? Carla, es una menor igual que Juan pero la madre de Juan no entiende que los derechos de Carla también deben ser preservados igual que los de Juan y que no puede molestar a una niña, cuando sus padres le insisten en que no lo haga (no es la primera vez que agobia a Carla con llamadas y mensajes de whatsapp. ¿Esto no es también acoso? Y encima a un menor. Estoy cansado de que me persiga a mí y al resto de mi familia, pero con mis sobrinas que son dos niñas… No sé qué hacer ni cómo parar esta persecución por parte de la madre de Juan, es algo que se viene repitiendo desde que nos divorciamos hace 5 años.

Llega el momento de las verificaciones y papeleo previo a la carrera. Nuestro coche ya estaba listo en el parque cerrado cuando para nuestra sorpresa se presenta la madre de Juan con Juan de la mano en la zona de parque cerrado. ¿Pero Juan, qué haces aquí? Le preguntamos, “papá he venido para decirte que prefiero irme a recoger setas”...”Perfecto hijo, disfrutalo y pásatelo muy bien”. Me doy perfectamente cuenta de que una vez más Juan está siendo sometido a las manipulaciones de su madre. Participar en los rallyes con sus primas y sus abuelos, ayudándonos y apoyándonos a mi hermano y a mi es algo que le encanta, es un momento familiar muy divertido para él y que su madre le traiga sólo para decirme que ha cambiado de opinión después de las recriminaciones en la noche anterior por no haberle pedido el favor de dejar que Juan venga con nosotros y después de la persecución hacia mi sobrina Carla...¿Qué se puede pensar de esta actitud?

Continuamos el día sin mayores contratiempos. Nos había ido muy bien en los tiempos. Fernando y yo estábamos super contentos y lo estábamos disfrutando, pero era un día lluvioso y este último tramo lo corríamos en noche cerrada. El coche empezó a hacer extraños y finalmente acabamos estampados contra una roca. El coche quedó destrozado pero los dos estábamos bien. Son cosas que pasan en este tipo de deportes y ningún piloto está exento de sufrir un accidente. “Esto nos va a costar una pasta arreglarlo”. Pensamos pero incluso el golpe después de ver que estábamos bien fue hasta divertido.

Obviamente el rally había terminado para nosotros pero aún era domingo, por lo que decidí ir con mi pareja a la montaña a relajarnos, a disfrutar de la naturaleza (algo que nos encanta) y a reírnos de la jornada de rally que habíamos tenido. Pasamos toda la mañana caminando entre rocas y sin cobertura en el móvil. Cuando llegamos a casa y el móvil tenía cobertura tenía un montón de mensajes y de llamadas perdidas de la madre de Juan, de mis padres y de mi hermano.

Al parecer la madre de Juan había vuelto a llevarle al día siguiente a la zona de llegada de la carrera. Ella había sido informada por unos amigos suyos de que habíamos roto el coche sin más consecuencias. Sin embargo esta historia no es la que le transmitió a Juan. Llevó a NUESTRO hijo nuevamente a la competición alertándole de que habíamos tenido un accidente grave. Juan estaba llorando, buscándome como loco entre los pilotos, sufriendo innecesariamente porque su padre había sufrido un accidente y no le encontraba. Esto es lo que pilotos amigos me contaron al día siguiente. Una situación bochornosa por parte de la madre de Juan. Le cuenta una historia a medias o una realidad distorsionada sabiendo que no habíamos sufrido ningún daño. Esta buena madre, le provoca a su hijo un daño emocional innecesario, le mantiene durante horas en un estado de estrés, alerta a toda mi familia, a todo mi entorno de amigos y conocidos y por si fuera poco me recrimina que no llamo a mi hijo para decirle lo que ha pasado. Mi respuesta, “no llamo porque nunca me coges el teléfono, es tiempo perdido y además no llamo porque no ha pasado nada, no he sufrido ningún daño tal y como te han informado mis amigos y mi familia y no he cogido el teléfono porque estaba disfrutando del domingo en la montaña. No tienes derecho a meterte en mi vida y mucho menos a contarle mentiras a NUESTRO hijo. Esta situación es como el refrán del perro del hortelano, que ni comes ni dejas comer”. Así es ella... ¿Qué clase de madre juega a algo así? ¿A qué está jugando? ¿Qué es lo que quiere de mi, de nosotros? Me siento acosado, siento que acosa a mi familia. Sigue demandando atención de mí, atención que no estoy dispuesto a regalarle cuando por otro lado no se corta en soltar en la sala de un juicio que yo la he maltratado, que yo la he acosado...Esto es de locos… No sé ni cómo ni cuándo acabará todo esto o si algún día tendrá un final.

POR LAS VÍAS DE LA INCERTIDUMBRE


28 de abril de 2017…

Pongo fin a una semana intensa de trabajo y me dirijo sentado en el vagón de un AVE rumbo a mi ciudad, con la esperanza de que mañana la madre de Juan haya entrado en razón y me devuelva las horas robadas con NUESTRO hijo el pasado 22 y 23 de abril.
Fuente: http://indolinkspanish.wordpress.com
 
No es la primera vez que hace algo así, sin embargo ahora tengo la sensación de que el triángulo Juan, su madre y yo cada vez es más frágil. Juan está creciendo y en su cabeza empiezan las contradicciones. Sé que llegará un momento en el que las preguntas que le pueda llegar a plantear a su madre no van a poder tener respuesta, no una respuesta que sacie su necesidad de saber, su necesidad de encontrarse a sí mismo, su necesidad de saber por qué se siente culpable por todo. “Papá no entiendo por qué hablan mal de ti”. Esa es una de las últimas frases que más recuerdo de él en los últimos meses. “No lo sé Juan, ¿tú crees que soy malo?” “No, papá, no lo creo y no lo entiendo”. Espero que algún día pueda llegar a plantearle esa misma pregunta a su madre.

Hoy aquí sentado mientras me tomo una taza de café, recuerdo cada uno de los momentos de angustia y ansiedad que tuvimos mi familia y yo el pasado fin de semana. No dejamos de plantearnos situaciones futuras y cómo las resolveremos, cómo las sobrellevaremos. Sin embargo, he conseguido relativizar la situación y es tal mi cansancio en este largo proceso, que ni siquiera me apetece enfadarme.

Cuando mañana llegue la hora de recoger a Juan en la puerta del portal del domicilio de su madre, tengo claro que se repetirá la misma situación hipócrita de cada sábado. Ella actuará como si nada hubiera pasado y yo intentaré evitar cualquier conversación ya que toda excusa le parece buena para intentar dejarme en evidencia. Son 5 años ya mordiéndome los labios, aguantando calumnias, aguantando mentiras, aguantando….Tengo tantas ganas de abrazar a Juan que no me apetece regalarle ni un solo segundo en conversaciones vacías que a nada nos han llevado en los últimos 5 años.

Este fin de semana quiero sincerarme con Juan. Él sabe que le estuve buscando y quiero explicarle los motivos, la verdad. Que su madre no quiere dejar que pasemos juntos su cumpleaños (la primera vez que coincide en 5 años) ni que celebremos juntos su 1ª Comunión. Durante esta semana he imaginado mil conversaciones y mil maneras de explicárselo. Quiero que lo entienda. Quiero que se cuestione las “verdades” de su madre. Quiero que aprenda a distinguir lo que está bien de lo que está mal y que las mentiras, son mentiras, que no existen las “mentirijillas” como su madre le enseña.

Juan es casi un adolescente, ya casi tiene 10 años y quiero que su mente sea lo suficientemente despierta como para permitirse el lujo de pensar por sí mismo sin ser sometido a ninguna manipulación. Esta situación es algo que me preocupa realmente, no es la primera vez que se siente angustiado porque según me dice “papá, no sé por qué me siento culpable por todo. Creo que todo lo que pasa es por mi culpa. Mamá y tú os separasteis por mi culpa. Cuando la gente se enfada creo que es por mi culpa”. ¿Hay derecho a que un niño de casi 10 años se sienta angustiado por estas cosas? Yo si me siento culpable por no poder hacer nada al respecto, por no poder sacarle del entorno dañino en el que vive. Me pregunto una y otra vez qué clase de sometimiento están realizando tanto su madre como su familia materna para que un niño llegue a pensar así. Y esto, lo está permitiendo la justicia porque “una madre siempre es buena madre por naturaleza y la educación que ofrece siempre es la correcta”. ¡Qué barbaridades he tenido que escuchar en la sala de un juicio!

Este fin de semana lo pasaremos bien. A pesar de la pila de deberes que traerá (como siempre, ya que parece que su madre aprovecha los fines de semana que pasa conmigo para hacer todos los deberes que no ha hecho durante la semana) no abriremos ni un cuaderno a menos que sea estrictamente necesario. Es un puente largo y nos merecemos disfrutar el uno del otro y recuperar el tiempo robado.

jueves, 27 de abril de 2017

DOMINGO DE CALMA

23 de abril de 2017...

Como ya he comentado en mi anterior entrada, este fin de semana del 22 al 23 de abril de 2017 ha sido uno de los peores que he vivido en los últimos años. Os podéis imaginar mi situación: me presento a recoger a mi hijo en el domicilio de su madre y solo encuentro silencio… Una sensación de impotencia, de no saber qué hacer….¿Y ahora qué?

Poniéndonos en antecedentes, el problema radica del empeño de la madre de Juan en celebrar la 1ª Comunión de NUESTRO hijo el mismo día de su cumpleaños, el próximo 4 de junio de 2017. La fecha original para esta celebración había sido el fin de semana anterior pero ella decidió unilateralmente cambiarla y hacerla coincidir con su cumpleaños, alegando que a Juan le hace ilusión, y haciéndola coincidir con el fin de semana que Juan debería estar bajo mi tutela. Tras varios intentos de manipularnos a Juan y a mi para que celebremos ambas familias juntas este día y al ver mi negativa (bien justificada por las declaraciones judiciales malintencionadas contra mí, que de haber sido creíbles por las autoridades me hubieran llevado a prisión y sin haber sido creídas me han causado daños sociales irreparables) decidió cambiar el orden de régimen de visitas con la intención de que este día Juan esté bajo su tutela. La mejor manera que se le ha ocurrido es eludir su obligación de entregarme a mi hijo el pasado fin de semana.

Tanto mi familia como yo pasamos todo el sábado 22 de abril intentando localizar a Juan por toda la ciudad, esperando poder encontrarle en alguno de los lugares habituales para él, sin ningún tipo de éxito. Solamente un buen amigo me alertó diciéndome que había visto a mi hijo con su madre y su abuela en un coche. ¡Qué situación más desagradable! No teníamos ninguna idea, ninguna alternativa buena, ninguna alternativa no perjudicial para Juan.

Un mensaje de whatsapp me informa de que el domingo, como es habitual en los niños que toman su 1ª Comunión, Juan asistirá a la misa de las 12:00 h en su parroquia. Fue entonces cuando se me ocurrió quemar el último cartucho para poder ver a mi hijo y me presenté en la parroquia.

La situación fue totalmente paradójica y no dejé de sorprenderme cuando llegué allí. Años atrás estaba muy implicado con las actividades religiosas de esa misma parroquia. Tenía por costumbre colaborar en el coro de la parroquia, realizaba actividades con los chavales, etc. Fueron años buenos para mí. Cuando me divorcié tuve que abandonar todo esto y alejarme de la parroquia. Algunos “amigos” decidieron tomar parte en nuestro divorcio y se decantaron por protegerla a ella. Este tipo de actitudes nunca las llegué a entender, ya que el hecho de que dos personas se divorcien no debería implicar un divorcio con el resto del entorno, con el resto de nuestros amigos y más cuando muchos de estos amigos pertenecen al clero. El caso es que la acogida por algunos de estos “amigos” fue muy cálida y agradable. Algunos de ellos se acercaron a mí con alegría de verme después de tantos años e invitándome a participar en las actividades del domingo. Esto me hizo pensar que muchas de las barbaridades y mentiras que la madre de Juan pudo decir sobre mí a nuestro entorno social estaban perdiendo fuerza o tal vez estas personas siempre fueron verdaderos amigos.

Cuando llegamos allí mi actual pareja y yo, nos acercamos al coro donde efectivamente se encontraba Juan con el resto de niños preparados para la liturgia. Su actitud, totalmente esperada y deseada por mi y completamente inesperada por su madre, fue encantadora. Cuando Juan nos vio, pegó un salto y se acercó para abrazarnos. Estaba encantado porque habíamos ido a verle por sorpresa y quería que viéramos lo bien que se había aprendido las lecturas que le tocaban ese domingo. El resto de la liturgia la pasó agarrado de mi mano, enseñándome sus zapatillas con luces y explicándome todo lo que iba a acontecer en la misa. Juan nos tenía preparada una sorpresa. Ese domingo había un mercadillo solidario a la entrada de la iglesia y los niños de la liturgia iban a regalar flores a las personas que asistían. Juan, muy contento cogió dos flores, una para mí y otra para mi pareja, y nos las regaló ante los ojos atónitos de su tía, quien como siempre se acercó a mi para intentar aumentar el dolor y provocar un enfrentamiento que a todas luces me hubiera perjudicado. Sin embargo, no lo logró. Mi mente y mi cuerpo en ese momento estaban por encima de todo. A pesar de los intentos de la madre de Juan por no dejarme ver a NUESTRO hijo pude pasar con él media hora que para mí fue todo un mundo.


Soy consciente de que esto no ha terminado aquí. Sigo esperando la sentencia final del juicio por la custodia compartida y todo apunta que habrá un recurso que retrasará aún más el resultado definitivo.

sábado, 22 de abril de 2017

LA 1ª COMUNIÓN DE JUAN...CAPITULO II. El burofax.



Hoy vuelve a repetirse la misma historia...Esta mañana la madre de Juan no ha dejado que nos veamos este fin de semana a pesar que debería estar bajo mi tutela. Cuánto daño está causando esta mujer con su empeño de seguir viviendo en una telenovela y creandose una guerra contra mí en su cabeza. Algún día será Juan quien le explique todo el daño que está haciendo. Os dejo el burofax que he escrito de mi puño y letra.


22 de abril de 2017


Buenos días "Madre de Juan":

Esta mañana a las 10:30 me he presentado en tu domicilio para recoger a Juan y cumpliendo con el régimen de visitas.

No me has abierto la puerta, no has contestado al portero automático, no has contestado las llamadas de teléfono que te he hecho, no has contestado los mensajes de whatsapp que te he enviado. He llamado a Juan a su teléfono y le he enviado un mensaje de whatsapp pero tampoco ha contestado. Debo pensar que como viene siendo habitual ignoras cualquier tipo de comunicación conmigo y la única vía de comunicación que tengo es vía burofax que tampoco está dando resultados.

He pasado toda la mañana del sábado 22 de abril intentando localizarte y como no he podido incluso he realizado una llamado a la policía nacional alertando de esta situación, porque no sé dónde está mi hijo el día que debe estar bajo mi tutela. Debido a todos estos obstáculos que me has puesto hoy (y que me llevas poniendo durante todos estos años) se ha hecho tarde y la oficina de correos ha cerrado, por eso es mi abogado quien está interponiendo este burofax en mi nombre ante la imposibilidad de realizarlo yo mismo.

Con este burofax simplente quiero dejar constancia de:

1. Que estoy cumpliendo igual que siempre, el régimen de visitas establecido.

2. De que estás obstaculizando mi convivencia con Juan.

3. De que estás incumpliendo tú el convenio regulador y manipulando el régimen de visitas con la mala intención de seguir impidiendo que Juan celebre su comunión y su cumpleaños conmigo y mi familia (que si has tenido tiempo de contar las fechas sería el primer año en los 5 años que llevamos divorciados que lo pasaría conmigo y que a todas luces estás causando un daño irreparable en el crecimiento y educación de Juan)

4. De que me estas causando un daño emocional como padre irreparable que llevo arrastrando 5 años con todas estas malas intenciones. (Además de los daños económicos que me estás causando).

Llevas 5 años provocando una situación insostenible y mi abogado, consciente de todo, estudiará la manera y el momento de ponerle la solución menos dolorosa para Juan, porque ya bastante daño le estás causando tú. Aún no dejo de esperar que, como madre que eres, empieces a utilizar el sentido común y a centrarte más en la educación de NUESTRO hijo y en sus problemas en lugar de buscar la manera de causarme daño a mí, porque con todo esto lo que estás haciendo es causarle daño a Juan.

Recordarte que volveré a recoger a Juan el próximo fin de semana 29-30 de abril ya que hoy no me lo has entregado y que siguiendo el calendario el siguiente fin de semana 6-7 de mayo vuelve a corresponderle a Juan pasar el fin de semana conmigo. Espero no me vuelvas a poner el mismo problema que hoy los dos próximos fines de semana.

lunes, 10 de abril de 2017

LA 1ª COMUNIÓN DE JUAN...CAPÍTULO I

“La vida sigue siendo como una canción de Robert Johnson. Letras alimentan el misterio, desesperacion religiosa y demonios interiores”.

30 de abril de 2017...Una de las batallas que las personas divorciadas tenemos que abordar es el momento en el que un hijo se prepara para su primer evento importante. En el caso de Juan es su 1ª Comunión.

¿Es una buena decisión que tu hijo tome la 1ª Comunión? No entro a valorar estas cuestiones y por favor, que nadie haga juicios de valor sobre este asunto, porque el objetivo no es debatir sobre la conveniencia o no de estos actos.
En principio todo lo que sea educar a un niño bajo la bondad, el respeto, la honestidad, la igualdad y en definitiva en valores para convivir en armonía en sociedad, sean cuales sean las bases de esta educación, esto es bueno. La paradoja surge cuando precisamente las personas como la madre de Juan intentan inculcar en sus hijos estos valores de una manera un poco complicada ya que precisamente ella no practica con el ejemplo ni si quiera con el propio padre de su hijo.

La madre de Juan ha decidido por ella misma la conveniencia de que Juan tome la 1ª Comunión, es decir sin permitirme opinar ni decidir en absolutamente nada. La madre de Juan decidió incluso que sería la catequista de Juan (y del resto de niños claro), tomó todo tipo de decisiones (junto con el resto de padres de grupo de catequesis claro, excepto con el padre de su hijo) e incluso decidió el día que se realizará el evento (por su puesto sin contar absolutamente con la opinión del padre de Juan). 

Fuente: http://www.cuatro.com
Durante los dos años de preparación de Juan para ese día solamente empecé a tener noticias de esta situación cuando uno de los sábados que recogí a Juan en el domicilio de su madre ella misma me indicó (o más bien me ordenó) que teníamos (ella y yo) que reunirnos para buscar un restaurante y realizar una reserva para un día ya prefijado para un número de personas ya determinado (toda su familia concretamente) para celebrar la 1ª Comunión de Juan. Además me pone en conocimiento de que ya le ha comprado el traje que llevará ese día. 
Todavía me acuerdo de la cara que puse cuando escuché todo eso con la mayor naturalidad posible por parte de la madre de Juan. Todo esto a seis meses vista de la supuesta celebración. Ojalá me informara con la misma premura cuando Juan se pone enfermo...o cuando Juan no va al cole….o cuando a Juan le castigan en el cole...cuando está triste...cuando pregunta por mí y quiere hablar conmigo... En fin una serie de detalles que a mi me gustaría saber. En ese momento no pude ni contestar. Es la primera vez en 5 años que ella nos permite a Juan y a mi celebrar algo en común. Nunca, nunca, nunca hasta ahora había sucedido nada igual, ni siquiera en el cumpleaños de Juan. Mi primer pensamiento fue que ella sólo quiere presumir ese día al igual que el resto de madres y que para eso necesita cierto apoyo económico, de lo contrario no encuentro ninguna explicación.

¿Cómo puede llegar a pensar, que después de las mentiras que ha dicho sobre mi delante de un juez y en un lugar público voy a compartir mesa y gastos extra con ella y su familia? Hace tiempo dije basta y dejé de estar sometido a sus caprichos, porque ya no tengo miedo, ya me he dado cuenta de que lo peor que hice en su momento fue ceder a sus chantajes y caprichos por miedo de hacerle daño a Juan. Ahora tengo claro (Juan me lo deja claro) que sólo le hago daño cuando cedo, cuando no intervengo, cuando miro hacia otro lado y eso se acabó y gracias a una persona que me ha abierto los ojos, que me ha devuelto “las gafas de ver la vida” que me ha quitado el miedo de hacer las cosas que debo hacer, las cosas que un padre tiene la obligación de hacer, le guste a la madre de Juan o no.

Después de recuperarme de la noticia, Juan y yo hablamos mucho sobre este tema y de mutuo acuerdo hemos decidido no celebrar su 1ª Comunión en común con la familia de su madre, ya que casualmente y para no variar, la madre de Juan eligió la fecha de su Comunión para hacerla coincidir con el cumpleaños de Juan. Este año es la primera vez en cinco años que coincide que Juan pasa el fin de semana de su cumpleaños conmigo, por eso es una fecha doblemente especial. Lo que más me sorprendió de este acuerdo entre mi hijo y yo fue su razonamiento: “Papá creo que lo mejor es no celebrar mi 1ª Comunión con mis abuelos, así les evitamos un disgusto”….Ya que son precisamente ellos los que le alienan contra mí diciéndole que soy malo para él.

Una vez que Juan me dio su consentimiento le comuniqué a la madre de Juan la decisión, bajo la total supervisión de mi abogado, ya que es la única manera de llegar a un entendimiento con ella. Hace algunos meses que ella misma decidió que nos comunicáramos vía burofax, sin embargo al recibir mi último burofax ha montado en cólera, intentando todo tipo de estrategias para que yo cambiara de parecer.

Lo más duro fue la noche en la que Juan me llamó por teléfono a altas horas  para decirme...”Papá, te llamo porque quiero decirte que te he mentido. Sí quiero que celebremos mi 1ª Comunión todos juntos. Lo siento papá, estoy muy arrepentido y espero que me perdones”...Estas palabras fueron durísimas pero no porque Juan pareciera que cambiaba de opinión, sino porque eran palabras totalmente manipuladas por su madre. 
Desde entonces he recibido varias llamadas de su madre diciéndome que Juan no para de mentir, que nos miente a los dos. Y yo pienso que es cierto, no para de mentir, no deja de sentirse mal continuamente por ello y por todo. Miente desde el mismo día que le dijo al juez que lleva nuestro caso de custodia compartida que prefiere quedarse como está, viviendo con su madre y viéndome a mi 4 días al mes porque yo no le llevo a la playa y su madre sí... ¿Es esa una respuesta sincera? ¿Es esa una respuesta sin manipulación? Cada vez que está conmigo y llega la hora de volver con su madre es siempre la misma escena de pena, tristeza y lágrimas. ¿Cree su madre que no sé cuando mi hijo miente o más bien le obligan a mentir? ¿Cree que no veo lo que Juan está sufriendo? Parece ser que ella y su psicóloga no lo ven, porque son incapaces de ayudar a Juan. ¿Hasta dónde va a llegar la hipocresía de esta persona y de todo su entorno? ¿Acabará todo esto en algún momento?

No tengo repuesta para ninguna de estas preguntas. De momento seguiré esperando y buscando un plan B, ya que el espectáculo de la 1ª Comunión de Juan no ha hecho más que empezar.

Continuará...

viernes, 7 de abril de 2017

REFLEXIONES TRAS EL JUICIO...LA ESPERA

17 de marzo de 2017...Un mes ha pasado ya desde el día del juicio y continuamos sin noticias de la sentencia. La espera es larga pero más larga se hace aún por la incertidumbre de saber la respuesta.
 
No sé si será a favor o en contra de que Juan y yo pasemos más tiempo juntos, pero de lo que sí estoy totalmente seguro es de que pase lo que pase, la historia no termina aquí. Si la sentencia es desfavorable para nosotros y no podemos estar más tiempo juntos, seguiré intentándolo porque a Juan no le sirve que su padre se conforme con las migajas que nos dan, Juan se merece que su padre luche por él y que no se rinda por mucho que a su madre le gustara que lo hiciera. No tengo miedo… ya no tenemos miedo...Juan lo tiene claro y yo también.

Si la sentencia es favorable, entendiendo como favorable una custodia compartida, estoy seguro de que la madre de Juan no aceptará el resultado e intentará una vez más apartarme de él sin atender las necesidades de su hijo, como hasta ahora ha hecho siempre. En todo el proceso siempre ha habido una particularidad de sus palabras que me parece irritante, y es que parece que Juan sólo es hijo de ella, parece que ella es la única que sabe cuidar de Juan, parece que Juan ha venido a este mundo por la gracia divina de su madre…

Pero volvamos a mis reflexiones. En mi caso no lucho sólo por pasar más tiempo con Juan, lucho por darle lo que por derecho es suyo, un padre y una madre, una familia paterna y una familia materna, como todos los niños deberían tener. Lucho por darle un bienestar, un futuro, una felicidad. Somos los padres los que nos divorciamos no los hijos los que se divorcian de los padres. Y en mi caso concreto, cada día que pasa me alegro de haberme separado de la persona que más daño me está causando en esta vida. No creo que pueda conocer en mi futuro a alguien que pueda igualar el daño y el dolor que la madre de Juan me está y nos está causando.

La ley debería ser clara en estos términos, “un niño nunca debería ser apartado de sus familias independientemente de que sus padres se divorcien o no” y digo familias porque una persona no tiene una única familia. Está su familia materna, su familia paterna y la familia que una persona forma cuando se hace adulto, con la persona que decida y de la manera que decida.

Hasta el momento y hasta que la sentencia salga, sólo he visto tratos de favor hacia esta madre y no quiero generalizar ni entrar en luchas de género, tanto por parte de la justicia, como por parte de instituciones educativas y psicólogos. ¡Sería tan sencillo simplemente pensar en un niño y en la multitud de alternativas que se le pueden brindar! ¿Por qué ponerle barreras? ¿Por qué quitarle lo que es suyo? ¿Por qué inducirle en lo que debe ser...en lo que es bueno...en lo que es malo...sin dejarle reflexionar ni opinar? La justicia debería ser justa en estos términos.

Si yo hubiera sido abogado, le hubiera preguntado a la madre de Juan lo siguiente: ¿Por qué decidió usted casarse con Carlos? ¿En qué basó la capacidad de Carlos para ser el padre de su hijo y por qué de repente ahora decide que no es ni la persona idónea ni el padre perfecto? ¿quién la obligó a usted a tomar semejantes decisiones para el resto de su vida? A uno nadie le hace un test antes de ser padre para identificar sus capacidades (lo cual debería ser obligatorio porque a la vista está que hay padres que no dan la talla, pero hay madres que tampoco) sin embargo los equipos psicosociales sí se atreven a decidir a posteriori que un hombre no es un buen padre ni lo será jamás. Y en todo esto, las asociaciones por la protección de los derechos de los menores ni se pronuncian en estos casos

Lo único que puedo decir después de un mes esperando la sentencia y de casi dos años de proceso es que no me canso...tengo mucha paciencia y seguiré al pie del cañón sobretodo porque lo que sí sé es el dictamen de la fiscalía. Aún teniendo todo en contra ve conveniente que Juan pase un día entre semana conmigo desde las 14:00h hasta las 20:00h y que las vacaciones de verano se repartan en igualdad de condiciones, es decir la mitad con su madre y la mitad con su padre.

Esto es una victoria dentro de esta gran guerra!!!

sábado, 18 de febrero de 2017

OPERACIÓN CROSSROADS


17 de febrero de 2017… 20 meses después de iniciar esta “encrucijada” se efectúa la última prueba nuclear “Baker”, pero esta vez el atolón Bikini se encuentra en el Juzgado Nº 2 de Primera Instancia de Ávila. 
Prueba nuclear Baker, segundo bombardeo en el atolón Bikini. 25 de julio 1946

Sólo dos objetivos:
Darle a Juan su derecho de convivir con su padre, de encontrar una infancia feliz y de convertirse en un adulto estable.

Y desmontar todas las falacias que sobre un padre valiente y capaz han arrojado un equipo psicosocial partidista e incompetente a todas luces (como ha quedado demostrado) basado en suposiciones y falsos testimonios y un entorno materno tóxico, desestructurado y sin fundamentos éticos ni morales para educar a un niño bajo la tolerancia, amor y respeto a los demás, si partimos de la base que ya está siendo educado y manipulado para odiar y rechazar a su propio padre (todo lo contrario de lo que debe ser una familia cristiana, si seguimos los “10 mandamientos de la Santa Madre Iglesia”, amor que osan a profesar públicamente exigiendo licencias como si de autoridades eclesiásticas se tratase. Luego, de puertas para adentro lapidan cada uno de esos 10 mandamientos y antes de salir de casa no se olvidad de “echar esa manita de yeso en la pared” para tapar las imperfecciones de cara a las vecinas del barrio).

Empieza el día, como otro cualquiera. Un café mientras escucho en las noticias “hoy se dicta sentencia a Iñaki Urdangarín y la Infanta Doña Cristina por sus trapicheos de estafa”. Coincidencia...¿Seremos todos iguales ante la justicia? Cambio la ropa de trabajo por americana azul y camisa gris. Sinceramente, nunca me he visto elegante así vestido pero “así te vean así te tratan” hipocresías sociales que en mi caso de nada sirven, ya que haga lo que haga, me vista como me vista, las experimentadas psicólogas del juzgado siempre dirán que un padre “distorsiona su realidad”.

Salgo de casa y decido acercarme a pie al juzgado dando un paseo. Mi pareja me acompaña y como hay tiempo entramos en una cafetería, pero casi no hablamos del tema. Ya hemos pasado largas horas de conversación imaginando posibles escenarios y qué hacer, cómo actuar en cada uno de ellos. Simplemente tomamos un café cortado y disfrutamos de un momento de sol tras los ventanales de la cafetería. No necesito controlar los nervios, no los tengo. Ha sido un proceso largo, mi abogado ha hecho un gran trabajo, me siento respaldado por mi familia y no tengo nada por lo que avergonzarme, la verdad siempre ha ido por delante en mi vida. Además durante todo este tiempo he aprendido a aceptar que el “sistema” funciona así, que no está en mi mano cambiarlo y que sobretodo, nada tiene que ver lo que un puñado de personas mezquinas hayan podido decir sobre mi, la realidad es otra, la verdad es la que es. Hoy todo cambiará en el día a día, hoy se cierra un ciclo. No me estoy conformando, pero la aceptación y la adaptación al medio, me aseguran la supervivencia en él.

En la puerta espera puntual mi cuñada que no ha querido dejarme sólo en estos momentos. Me sienta bien verla allí con una actitud positiva, optimista y tranquila. Allí nos espera mi abogado quien nos recibe cordialmente. Controla bien la situación y nos explica que la batería de preguntas para desmantelar el bochornosos informe psicosocial está preparada. Debatimos antes de entrar en la sala de forma distendida y amigable incluso con alguna que otra broma. Me gusta esa sensación de calma, de confianza, de complicidad. En ese momento entra la otra parte, la madre de mi hijo acompañada por su abogado y rodeada de algún familiar y amigos en plan intimidatorio. Se colocan a muy corta distancia de nosotros e incluso pretenden mostrar un interés absurdo por mis dos sobrinas. Seguimos con la hipocresía. Pero mi estado de calma es tal que apenas noto su presencia, sus ojos clavados en mi espalda, como siempre y deseando sacarme de mis casillas, deseando que pierda el control de mis actos para poder evidenciar una acusación de malos tratos que nunca han pasado.

Llega la hora, nos llaman para ocupar nuestros puestos dentro de la sala y comienza el espectáculo vergonzoso de la psicóloga y la trabajadora social que integran el equipo psicosocial. Personas supuestamente experimentadas en este tipo de actos y que pierden la compostura y se atemorizan en la primera pregunta que les hace mi abogado, con total normalidad y cordialidad, y con las que solamente se pretende sacar un poco de luz a un informe que han realizado lleno de contradicciones, mentiras, falsos testimonios y conjeturas que no indica con rotundidad si es beneficioso o perjudicial para Juan una modificación de las medidas totalmente absurdas a las que ambos nos encontramos sometidos. Un informe que solo se limita a afirmar que el padre interpreta un papel exagerado de buena persona y que distorsiona su realidad apareciendo bien vestido y educado, mientras que el falso testimonio de la madre sobre supuestos malos tratos sufridos durante un matrimonio roto hace 5 años es totalmente veraz, sin basarse en ninguna prueba más que en el relato de una mujer (que atemoriza a su hijo y que odia y acosa a su ex-marido como he indicado en anteriores entradas).

Esta es la vergüenza de sistema en el que vivimos. Un sistema que nunca podrá ser igual para todos, sin distinción entre hombres ni mujeres. En un momento de la historia de este país el hombre sometía a la mujer y la justicia le apoyaba. Hoy es la mujer la que somete al hombre utilizando malas artes y argucias y que no duda ni un momento en levantar falsos testimonios aún sabiendo que el hombre, que una persona, que un ciudadano puede pasar sus días entre rejas por una mentira, por un capricho. Que utiliza su condición de mujer supuestamente maltratada para aprovecharse de los programas sociales para mujeres que verdaderamente sufren esta lacra social y están en verdadero peligro, para pisotear la dignidad de un hombre. ¿No es esto un insulto para todas las mujeres que luchan por sus propios medios, éticos y dignos para abrirse camino en la vida sin el amparo de un hombre? ¿Es legítimo que se crea antes una “lágrima de cocodrilo” de una mujer que el llanto desconsolado de un niño por pasar más tiempo con su padre? ¿Es legítimo que ni si quiera se ponga en duda la estabilidad y el bienestar de un menor por el hecho de que una madre siempre va a ser buena y un padre siempre va a ser malo? ¿Es legítimo que no se ponga en duda el estilo educativo de una madre, siempre positivo, y que constantemente se afirme que el padre es un mal educador?

Hoy termina la Operación Crossroads, tocado pero no hundido, igual que el acorazado Nagato y comienza la Guerra Fría, que no conseguirá separarnos a Juan y a mí, damos un paso hacia adelante en una nueva etapa.

sábado, 11 de febrero de 2017

DE LA HIPOCRESÍA A LA REALIDAD

En anteriores entradas he contado que aún me encuentro en pleno proceso de lucha por la custodia compartida de mi hijo. Este proceso, aunque duro por las controversias que están apareciendo sobre la capacidad o validez de un hombre para educar a un niño, estoy aprendiendo que lo más difícil de todo es hacer frente a la hipocresía de aquellos que se esfuerzan en poner en tela de juicio mis capacidades. 

Hoy quiero contar una anécdota sucedida después de las fiestas navideñas, en las que todo han sido buenas palabras, buenos deseos e incluso con una tarjeta navideña, no solo escrita de puño y letra por mi hijo, con las evidentes correcciones de un adulto (como pudiera ser su propia madre) sino firmada incluso por ella misma, deseándome todo lo mejor para el año nuevo. ¡Cuánta candidez! Sí, la misma persona que utiliza el juego sucio para manchar mi nombre y el de mi familia y que levanta falsos testimonios ante las autoridades judiciales sin ningún tipo de pudor y sin pensar en el daño gratuito que está haciendo tanto a mí como a mi entorno más próximo, utiliza la mano de mi propio hijo para seguir sembrando el dolor entre nosotros. Pasamos entonces a la cruda realidad, la hipocresía. 
Realizada por: "Crossroads: Las Huellas de un Padre". Diciembre 2016.

Llega el primer fin de semana del año después de las vacaciones. Todo comienza de forma genial. La emoción de ir a buscar a mi hijo, que hace dos semanas que no veo y en las que para no variar las costumbres, no me han dejado hablar con él. Ese momento en el que al encontrarnos, él sale corriendo desde la puerta del portal con entusiasmo y ganas de ver a su padre dejando atrás a su madre, quien no para de protestar, como siempre, por las prisas de Juan en reencontrarse conmigo. Hay costumbres que no cambian por más que mil años que pasen. 

Las primeras horas son muy divertidas para mí porque no para de hablar como un loco saltando de un tema a otro tema sin aparente conexión entre los millones de recuerdos que corren por su cabeza. Es como si sintiera la necesidad de contarme en minutos todo lo que le ha pasado en las dos semanas que no nos hemos visto. Yo sonrío y trato de ordenar sus palabras haciéndome una idea general de todas sus vivencias. Por suerte va creciendo y ya se expresa como un “chico mayor”. Antes de montar en el coche, ya me ha contado todo lo que le ha pasado en el cole y lo que le han traído los Reyes. “En tu habitación también han dejado unos paquetes envueltos, creo que son para ti”, le explico a Juan

Mientras él me sigue poniendo al día, reviso el millón de deberes del cole con mucho cuidado, como siempre, y preocupado por no olvidarnos de hacer ninguna tarea ya que, como es habitual, no trae la agenda del cole entre la pila de libros y cuadernos. 

Su madre tiene una extraña costumbre o interés de no dejar la agenda dentro de la mochila de Juan. Cuando yo pregunto por esta agenda (herramienta del colegio para contactar con sus profesores y estar al día de sus tareas) Juan dice que sí está dentro y ella culpa al niño por no ser responsable de sus cosas. Yo le explico ante los ojos de mi hijo que soy una persona adulta suficientemente capaz de entender las tareas escolares de un niño y que no necesito que su madre haga resúmenes sobre la agenda, sino que lo que necesito es la agenda en sí para poder comunicarme con sus tutores. Todavía no entiendo por qué su interés en mantenerme al margen de su educación escolar. A esto de ocultar información, de no ser transparente en el día a día de los quehaceres de mi hijo ¿cómo se le llama? ¿Cómo se define a una persona así? 

Después de tranquilizarnos todos seguimos con el día de buen rollo. Nos vamos a desayunar como todos los sábados y después a casa, a ver qué nos han dejado los Reyes. A Juan le han encantado los regalos. La verdad es que siempre le gusta todo lo que hacemos juntos y como es un día frío, decidimos acercarnos al rocódromo nuevo cercano a nuestra casa. A Juan le encanta ese sitio y a mi no deja de sorprenderme lo valiente y autónomo que empieza a ser. Es algo que me preocupa desde siempre porque le cuesta demasiado hacer cosas por sí mismo y tomar pequeñas decisiones, normales para un niño de 9 años. El hecho es que su madre, la persona con la que más tiempo pasa, le controla y le supervisa excesivamente sin dejarle apenas intimidad (ni si quiera le permite hablar a solas conmigo en las contadas ocasiones que me deja llamarle por teléfono, supervisando nuestra conversación e incluso corrigiéndole sus palabras a pesar de que sabe que yo estoy al otro lado del teléfono escuchando atónito todo lo que pasa en ese momento). Ambos sabemos que va a ser un fin de semana duro de estudio y de tareas por eso disfrutamos al máximo nuestra primera mañana juntos.

Por la tarde comenzamos con las tareas del cole y al ver la cantidad de deberes que tiene, le pregunto si el viernes por la tarde también hizo tareas. Me cuenta que desde que salió del colegio estuvo jugando toda la tarde y que se acostó muy tarde porque estuvo, como él dice pícaramente, cenando de “cañas por los bares”.

El domingo transcurre con normalidad, estudio por la mañana y un ratito de “play” para no agobiarnos, pero por la tarde empezamos a preocuparnos repasando el examen de lengua que tenemos el lunes. ¡Los adjetivos son algo bastante chungo de entender! Y de repente preguntándole la lección, se queda en silencio pensando la respuesta o eso creía yo, y pasa de la risa al llanto. ¿Qué te pasa, Juan? ¿Qué ocurre? Le pregunto. Pensaba que te estabas enfadando porque tardo en responder. Me dice Juan. 

Me dolió esa respuesta como una puñalada en el pecho. Juan sigue creyendo que yo me enfado con él sin motivos, que tengo mal carácter, que no soy bueno para él… Otra vez más tanto su madre como sus abuelos y tíos han vuelto a la carga desprestigiándome como persona, como hombre, como padre...Lavándole el cerebro diciéndole cosas horribles sobre mí, que su padre le avandonará, que su padre no le cuidará y dejará que se lo lleven de casa, que su padre no le ayudará….Que su padre, no le quiere. 

Eso, es lo que mi hijo ha estado aprendiendo en su entorno materno desde que tenía 4 años. Un entorno que se supone cristiano, personas que certifican que son buenos por la “gracia de Dios” y que lo único que sus actos certifican es lo hipócritas que son y que son capaces de hacer y de decir cualquier barbaridad con tal de apartar a Juan de mi lado. ¿Es esto preocuparse por el bienestar de su hijo, de su nieto, de su sobrino? ¿Es de buenos cristianos mentir para ensuciar el amor de un hijo a su padre? ¿Es el padre el que está dañando a su propio hijo? Esto es la hipocresía a la que nos enfrentamos a diario millones de padres. Esto es la cruda realidad y lo más duro, no podemos hacer nada para que nuestros hijos crezcan en un entorno sano y limpio psicológicamente hablando. 

Finalmente, conseguimos calmarnos y todo vuelve a su normalidad, hasta que llega la hora de volver a su casa materna repitiéndose la misma imagen y la misma situación que en las vacaciones navideñas al separase de mi y de sus primas. Con las mismas palabras y los mismos ojos llenos de lágrimas me dice "papá no quiero irme , quiero quedarme más contigo".